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Reseña: Conquistador de Conn Iggulden

Conquistador narra la historia de Kublai Khan, nieto de Gengis, desde que era un sabio erudito hasta que se convirtió en uno de los guerreros más poderosos de la historia. Un hombre extraordinario que merece ser recordado junto a Julio César, Alejandro Magno y Napoleón como uno de los mayores líderes que el mundo haya conocido jamás. Con un imperio que hacía parecer pequeño el territorio conquistado por el poderoso Gengis Khan, aquella debería haber sido una época dorada para la vasta nación mongola. Kublai soñaba con un imperio que se extendiera de mar a mar pero, para construirlo, primero tuvo que aprender el arte de la guerra y llevar a sus guerreros hasta los confines del mundo conocido. Y cuando sus fuerzas se agotaron, tras ser herido, debió enfrentarse a sus propios hermanos en una sangrienta guerra civil.

¿Qué nos ha gustado?  
- Bienvenido al campo de batalla, soldado: al igual que ya vimos con El imperio de plata y las novelas anteriores protagonizadas por Genghis Khan, Conn Iggulden describe en Conquistador las batallas a las que se enfrenta el protagonista con todo lujo de detalles. Este detallismo aporta un realismo excepcional a la trama, a pesar de que también puede resultar demasiado intenso para algunos lectores.
- Un elenco de líderes: hay muy pocos personajes que puedan considerarse decepcionantes en Conquistador. Todos ellos poseen carisma, incluso los antagonistas, y desempeñan su papel dentro de la novela con entereza, derrochando presencia narrativa.
- Maestro de la prosa: como ya vimos n el resto de sus obras, Iggulden es un narrador sobresaliente. Sus descripciones de la época y de las costumbres son excepcionales y se nota que el autor se siente mas cómodo en el entorno de Kublai y sus antepasadas que en el mundo romano de Emperador.

¿Qué no nos ha gustado?
- Inventando la historia: si en algo falla Conquistador es en el rigor de los hechos históricos. Muchos de los acontecimientos que Iggulden presenta en la novela han sido tan maquillados por parte del autor que resultan irreconocibles. Algo más de entereza histórica habría aportado un valor adicional a la novela.
- Liando todas las vidas: los constantes cambios de perspectiva a través de los cuales Iggulden conduce la trama se convierten en una estrategia narrativa muy poco acertada. El autor cambia de personaje y de punto de vista sin que exista un tránsito natural lo que hace que el lector se sienta un poco perdido durante la lectura.

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