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Reseña: Sangre dorada de Stephen Woodworth

A lo largo de la saga hemos comprobado que los violetas son extraños y valiosos seres humanos nacidos con habilidades psíquicas especiales: ayudan a la policía a resolver crímenes actuando como médiums con los muertos. Llevan una existencia infeliz y dolorosa a merced de una sociedad violenta que los controla y margina al tiempo que los venera, ya que necesita sus servicios desesperadamente. En esta novela Natalie Lindstrom, una violeta, decide escapar de las voces que aturden su mente. Para empezar consigue un trabajo al margen de la violencia como arqueóloga en las montañas de Perú. Allí su tarea es encontrar un tesoro de valor incalculable. Sin embargo, cuando parece que está a punto de alcanzar cierta normalidad, los verdaderos y más terribles fantasmas comienzan a hacer su aparición.

¿Qué nos ha gustado?
- Reduciendo el suspense para aumentar la acción: desde el punto de vista argumental, Sangre dorada es, tal vez, la novela más diferente de todas las escritas por Stephen Woodworth. El autor apuesta menos por el misterio y los asesinatos y concede una mayor importancia a la aventura y, sobre todo, a la acción que se convierten en los verdaderos baluartes de la novela.
- Sin grandes cambios: en cuanto a la prosa, pocos cambios se han apreciado entre Sangre dorada y sus predecesoras. Woodworth conserva su estilo rápido y poco detallista que contribuye al dinamismo de la trama aunque no sobresalga demasiado en calidad.
- Haciéndome humana: en Sangre dorada es donde más se ha apreciado el valor de Natalie como protagonista. Woodworth le concede más importancia en esta novela y perfecciona su caracterización para volverla más vulnerable y cercana con el lector.
- Buen final: Woodworth ha corregido en Sangre dorada la conclusión descaifanada que vimos en Manos rojas. En su último trabajo construye unos tres últimos capítulos de infarto que dan respuesta a los interrogantes y que no dejan tantas cuestiones en el aire como sí ocurrió en su trabajo precedente.

¿Qué no nos ha gustado?
- Perdiendo ritmo: Sangre dorada es una novela bastante irregular. Unos capítulos son frenéticos; otros, en cambio, se desarrollan con tal lentitud que aburren incluso al lector más paciente.

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