miércoles

Reseña: Gideon Crew 2. El cadáver de Douglas Preston y Lincoln Child

Los superiores de Gideon Crew, ex ag ente del FBI y experto en operaciones nucleares, le piden que haga de intermediario en un caso con rehenes. Un tal Chalker, científico nuclear y antiguo compañero de Gideon, se ha atrincherado en una casa de Queens con la familia de su casero y amenaza con matarles. Chalker entró en una espiral depresiva cuando le abandonó su esposa. La voz milagrosa del Corán le salvó de un inminente suicidio, y decidió convertirse al islam. Gideon acepta a regañadientes la misión encargada por sus superiores y consigue neutralizar a su antiguo compañero. Pero, cuando entre sus objetos personales Gideon descubra planes de un ataque nuclear para el cual faltan diez días, saltarán todas las alarmas.

¿Qué nos ha gustado?
- Mejorando lo anterior: la primera novela de la serie Gideon Crew fue un experimento literario un tanto fallido que no terminó de convencer a la crítica y a los lectores por igual. Con esta segunda novela de la saga, Douglas Preston y Lincoln Child han corregido algunos de los fallos de la anterior obra lo que hace que El cadáver sea, al menos, una apuesta más sólida que su predecesora.

¿Qué no nos ha gustado?
- Increíble: más que un thriller, El cadáver parece más bien una novela de ciencia ficción. Preston y Child insertan tal cantidad de giros inverosímiles y tramas surrealistas que la trama pierde mucho realismo conforme vamos avanzando en su lectura.
- Mete el amor con calzador: el papel que juega Alida en la trama es bastante difuso. Su figura pasa tan desapercibida que es casi inexistente y su única funcionalidad parece ser la de meter con calzador el tema amoroso en el libro.
- Soluciones rápidas: algunas de las resoluciones que Preston y Child idea para la trama son artificiales y muy forzadas, demasiado fortuitas para que tengan sentido y coherencia con los acontecimientos.
- Desvaneciendo las maquinaciones: uno de los aspectos que más llaman la atención de El cadáver es lo inconsistentes que resultan los antagonistas de la novela. Hasta bien entrada la trama, su poder es casi ilimitado pero cuando llegan los últimos compases, sus maquiavélicos planes se desinflan como si fueran humo, sin que Preston y Child consigan crear un mínimo de tensión entre antagonistas y protagonistas.

Artículos relacionados
El laberinto de Osiris Paul Sussman
Los terroristas de Maj Sjöwall y Per Wahlöö
Los años perdidos de Mary Higgins Clark
Perdiendo la cabeza de Charlaine Harris

0 comentarios :

Publicar un comentario