miércoles

Reseña: Espiral de Paul McEuen

1946: La segunda guerra mundial ha terminad o. Liam Connor, un joven micólogo, lleva tres años trabajando en un centro de investigación sobre armamentos químicos y bacteriológicos cuando le envían al Pacífico. Los tripulantes de un barco americano han sido infectados por un patógeno procedente de un hongo llamado Uzumaki (“espiral” en japonés). Sesenta años más tarde, el científico conserva una muestra del hongo y recibe amenazas para que la entregue. ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Alguien con la intención de causar la muerte de miles de personas? ¿Una venganza de los japoneses que no consiguieron su meta al final de la guerra? El complot es perverso, la trama compleja pero la emoción es alta y la resolución excelente.

¿Qué nos ha gustado?
- Fundamentos técnicos: Paul McEuen inserta en Espiral unas buenas dosis de información sobre robótica y nanotecnología que, sin llegar a ser demasiado detallada ni específica, sí dejar entrever la magnífica labor de contextualización desarrollada por el autor y ofrece al lector un contexto muy real de los acontecimientos.
- Thriller: como novela de suspense, Espiral mantiene las expectativas. Buenas dosis de acción, intrigas y conspiraciones políticas y un cierto halo de misterio que nos mantiene en vilo. Una mezcla que recuerda bastante a otros grandes maestros del género como Michael Crichton.
- Me preocupo por ti: los personajes de Espiral, aunque sin llegar a ser deslumbrantes, sí consiguen atraer al lector y hacerle interesarse por lo que les pasa. Desde los “malvados” hasta los “buenos” de la historia, todos ellos tienen una personalidad distinta y particular que aporta calidad y atractivo al elenco.
- Rapidez, rapidez: con Espiral es muy difícil aburrirse. McEuen tiene una prosa dinámica y fresca que acelera los acontecimientos; la propia historia, cargada de giros y sorpresas, asegura un ritmo frenético; y la intriga subyacente acelera aún más el interés del lector.

¿Qué no nos ha gustado?
- Cuidado con la sangre: Espiral no es una novela ligera y dulcificada. Algunas escenas de tortura y otras tantas muertes violentas pueden dejar a los lectores más sensibles con un mal sabor de boca.

Artículos relacionados
Rendez-vous en negro de Cornell Woolrich
Los prisioneros del cielo de James Lee Burke
Silenciadas de Kristina Ohlsson
Un mar oscuro de Anne Perry

0 comentarios :

Publicar un comentario