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Reseña: Cese de alerta de Connie Willis

En este trepidante viaje en el tiempo, Michael Davies, Merope Ward y Churchill Polly quedan atrapados en 1940, intentando sobrevivir a los bombardeos de Hitler y liberar Londres de su yugo mientras hacen lo posible por encontrar de nuevo el camino de regreso a casa. En Cese de alerta, la situación se ha hecho aún más grave, y viviremos las consecuencias de aquel periplo en que nuestros protagonistas se vieron atrapados, ya que parece que todos ellos afectaron, de algún modo, el pasado, cambiando el resultado de la guerra y, en consecuencia, el curso de la historia. El emocionante tiempo que se inició en El apagón se precipita, en Cese de alerta, hacia una resolución impresionante que sorprenderá incluso al más avezado de los lectores.

¿Qué nos ha gustado?
- Perfecto escenario: el contexto en el que se desarrolla Cese de alerta es, sencillamente, inmejorable. Connie Willis hace una labor de contextualización brillante y adentra al lector en plena Segunda Guerra Mundial, incluyendo detalles históricos poco conocidos y explotando con acierto el entorno de conflictos internacionales e ideológicos del momento.
- Muchos puntos de vista: al igual que ya hizo en su anterior novela, Willis opta en Cese de alerta por la perspectiva múltiple y utiliza las voces narrativas de distintos personajes para ir conduciendo la trama. Esto, aunque, al principio, puede desconcertar por el constante cambio de punto de vista, acaba siendo un acierto pues nos permite visualizar la trama desde todos los ángulos posibles.

¿Qué no nos ha gustado?
- Separadas sin necesidad: Cese de alerta es la continuación de El apagón y la lectura de la primera no puede entenderse sin la segunda. De hecho, es curioso que la autora haya permitido la división de estas dos novelas pues no se aprecia la evolución de los personajes ni de la historia separando en el espacio ambos libros.
- Sin historia: Cese de alerta es una novela que no cuenta nada en particular. Los acontecimientos se repiten y repiten, siempre los mismos, en una sucesión monótona que no aporta nada y que, desde luego, deja mucho que desear en cuanto a complejidad argumental.
- Repetitivo: según vamos leyendo Cese de alerta no tardamos en percatarnos del principal error de la novela. El estilo de Willis es muy redundante y la autora explica hasta la saciedad los mismos detalles una y otra vez, como si creyera que el lector no se ha enterado lo suficiente.

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