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Reseña: Hijo de las sombras de Sherrilyn Kenyon

Caillen Dagan ha aprendido a vivir en el Universo Ichidian casi como un espectro. Cuando lo detienen y están a punto de ejecutarlo, su ADN revela su verdadero origen. Entonces se ve obligado a adentrarse en un mundo aún más peligroso y despiadado que el de las sangrientas calles en las que se crió. Desideria persiste en su lucha por ganarse un lugar de honor en la guardia real de su madre. Pero cuando denuncia un complot para asesinar a la reina, se pondrá en el punto de mira de los conspiradores. Tanto Caillen como Desideria deberán aprender a luchar juntos, porque si fracasan, el mundo será un poco más desleal... y mucho más peligroso.

¿Qué nos ha gustado?
- Recuperando viejos amigos: Sherrilyn Kenyon trae de vuelta en Hijo de las sombras a algunos de los personajes de Hijo del fuego a los que no tuvimos oportunidad de conocer en profundidad. Esto no solo cierra la última novela de saga con un clara guiño a sus inicios sino que nos permite explorar mejor el alma de algunas de las mejores figuras del grupo original.
- Más misterio, más acción: en Hijo de las sombras Kenyon ha multiplicado las escenas de acción, que se vuelven aún más frenéticas de lo normal, y, sobre todo, ha concedido más espacio al suspense. Nos mantiene alerta, tentándonos para que descubramos quién está detrás de los intentos de asesinato y encubre muy bien toda la resolución final de la novela para que la trama no sea predecible.

¿Qué no nos ha gustado?
- Perdiendo algo de conexión: los personajes principales siempre han sido el gran acierto de Kenyon pero en Hijo de las sombras los protagonistas no resulta nada sobresalientes. Entre Desideria y Caillen no se forma nunca un nexo común y la química que cabría esperar brilla por su ausencia.
- Faltan cohetes: Hijo de las sombras es una novela que aunque no decepciona y cumple con su cometido de superar el batacazo de Hijo del hielo no llega al nivel de las dos primeras novelas de la saga. No deslumbra a pesar del mucho partido que Kenyon podría haber sacado de él.
- Sin amor: a diferencia del estilo habitual de Kenyon, a Hijo de las sombras le faltan más dosis de romance. Hay muy pocas escenas de amor y las contadas que la autora va insertando carecen de la fuerza sentimental a la que la autora nos tiene acostumbrados.

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