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Reseña: Embassytown de China Miéville

En medio de la capital de un planeta ubicado en las más remotas periferias del universo, se erige la Ciudad Embajada, un enclave diplomático asentado por colonos humanos. Aquí los humanos no son la única forma de vida inteligente. Avice, una de los colonos, goza de un raro y especial vínculo con los seres autóctonos, los enigmáticos Anfitriones... Aunque no puede hablar con ellos. Los únicos humanos que han dominado su peculiar Idioma son un pequeño cuadro de Embajadores. De repente el frágil equilibrio en que conviven humanos y extraterrestres se verá trastornado por la llegada de un nuevo Embajador. En cuanto los Anfitriones escuchen su insólito discurso, los cambios no se harán esperar. Y al avecinarse un cataclismo de proporciones incalculables, Avice se dará cuenta de que el único camino de salvación es que ella intente lo imposible: comunicarse directamente con los Anfitriones.

¿Qué nos ha gustado?
- Ciencia ficción pura: China Miéville recupera en Embassytown parte de la calidad que vimos en su primera novela Perdido Street Station, supliendo así la decepción que supuso Iron Council. Y es que el último trabajo del escritor norteamericano es una novela de género en el que se recuperan muchos de los aciertos de su primera antecesora y se aprovechan todos los puntos fuertes de la ciencia ficción.
- Reflexionando sobre temas trascendentales: a diferencia de sus anteriores trabajos, Miéville imprime un toque más profundo al trasfondo de Embassytown. El autor inserta aquí y allí reflexiones de corte trascendental que se intercalan en la historia con naturalidad, dispuestas a hacer pensar al lector.

¿Qué no nos ha gustado?
- Decayendo: hacia la mitad de la novela, la trama de Embassytown empieza a flojear. Miéville dedica demasiado tiempo a divagar sobre subtramas que no tienen demasiada trascendencia para la novela y que ralentizan el ritmo de la historia central.
- Un relación extraña: el romance de Avice con Ehrsul empieza bien pero termina de una forma forzada y poco natural. Miéville le concede mucha importancia a esta relación conforme la trama va avanzando pero al llegar al final parece perder interés y se deshace de ella sin miramientos.
- Un lenguaje rebuscado: Miéville hace en Embassytown un alarde de riqueza lingüística y dominio estilístico que, sin embargo, acaba resultando excesivamente complejo y poco práctico para el desarrollo de la trama.

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2 comentarios :

No. China Miéville es británico. Concretamente nació en Willesden, al noroeste de Londres.

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