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Reseña: El restaurador de arte de Julián Sánchez

Enrique Alonso, el protagonista de El anticuario, se ha trasladado a vivir a Nueva York. Su carrera de escritor en EE.UU. va bien y ha comenzado a trabajar también como guionista en Hollywood. Cuando recibe noticias de su ex, Bety, poco imagina que está a punto de embarcarse en otro misterio peligroso. Enrique viaja a San Sebastián para asistir a la inauguración del Museo San Telmo, para el que Bety ha empezado a trabajar como relaciones públicas. Tras la fiesta aparece un hombre ahogado en La Concha. Unos días más tarde se descubre que es un antiguo conservador y restaurador estadounidense que, ya jubilado, estaba estudiando las pinturas de Sert de la Iglesia de San Telmo, anexa al museo. Sert, coetáneo de Picasso y Dalí, que vivió en París y en EE.UU., trabajó para los multimillonarios más famosos de su época y su obra mural está presente hasta en el Rockefeller Center.

¿Qué nos ha gustado?
- Recuperando lo anterior: Julián Sánchez recupera en El restaurador de arte a los protagonistas de El anticuario y también el estilo a medio camino entre el thriller y la historia que ya vimos en su anterior novela. Pero gracias a la perfecta contextualización que hace el autor nada más arrancar la obra, no es necesario haber leído la primera para entender la segunda y ambas se enmarcan en dos planos independientes aunque sí complementarios.
- Combinando presente y pasado: la investigación que llevan a cabo Bety y Enrique da pie a una mezcolanda de hoy y ayer en el que se entremezcla la vida de Sert y sus años en París durante la ocupación nazi, y los acontecimientos presentes, centrados en el asesinato de Craig. Sánchez fusiona estos dos planos con acierto, sin fisuras, y el lector pasará de uno a otro sin notar los baches temporales.
- Revelando secretos: más allá de la trama de suspense, El restaurador de arte es una novela muy ilustradora desde el punto de vista histórico-biográfico. Sánchez recupera una de las figuras más cuestionadas de la época franquista, Sert, e ilustra su vida con rigor, reconstruyendo poco a poco su entorno y su obra más allá de la ficción.
- Suspense histórico: Sánchez sigue con bastante acierto la línea del thriller histórico combinando a partes iguales investigaciones y secretos con el suspense más intrigante. Una mezcla que hace de El restaurador de arte una lectura muy entretenida, que mantendrá al lector atento aunque sin llegar a dejarle en vilo.

¿Qué no nos ha gustado?
- Alargando en exceso: en algunos episodios da la impresión de que Sánchez da vueltas a la misma idea con demasiada insistencia. Esto hace que la trama resulte larga en exceso en determinados puntos e incluso un tanto monótona.

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