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Reseña: Semillas amargas de Ian Tregillis

Raybould Marsh trabaja como agente secreto al servicio de Inglaterra en los albores de la Segunda Guerra Mundial. Desde hace tiempo está obsesionado con una mujer alemana a la que vio mientras desarrollaba una misión en la Guerra Civil española. De su cabeza salían unos extraños cables y le miraba como si lo conociera. Cuando los nazis comienzan a organizar misiones utilizando a personas con habilidades «especiales» -una mujer que puede volverse invisible, un hombre capaz de atravesar paredes y una mujer capaz de predecir el futuro y modificar el presente- Marsh se convierte en el hombre que debe hacerles frente.

¿Qué nos ha gustado?
- Una apuesta arriesgada: en Semillas amargas, no faltan las altas dosis de fantasía, con poderes sobrenaturales incluidos, suspense al estilo thriller y una nada desdeñable presencia de elementos de ciencia ficción, unido, todo ello, en un trasfondo histórico ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Ian Tregillis hace una combinación de géneros tan extraña como particular que, sin embargo, resulta muy efectiva y consigue su propósito de sorprender y entretener al lector.
- Para los amantes de las emociones fuertes: en Semillas amargas, Tregillis no escatima en escenas sacadas de las novelas de espionaje, con persecuciones, tiroteos e infiltraciones. El autor dosifica las escenas de acción con tiento, sin llegar a pecar nunca de excesivo, y opta por un carácter dinámico que convierte estos momentos en un torbellino de peleas, muy bien pensado.
- Tú sí que sabes: tal vez, lo que hace de Semillas amargas una novela tan recomendable, sobre todo para los amantes del género fantástico, es la prosa de Tregillis. El autor emplea un estilo ágil y sencillo, en el que se combina el lirismo de los momentos más íntimos con la tensión narrativa de las escenas de acción.
- Aumentando poco a poco: Semillas amargas es una de esas novelas que se va fraguando progresivamente, añadiendo capas de atractivo argumental e interés narrativo con cada página que pasamos. Conforme vayamos dejando atrás capítulo tras capítulo, el lector irá metiéndose en la historia con más fuerza hasta que, a partir de la mitad del libro, será muy difícil soltar la novela y no sentir ganas de continuar leyendo.

¿Qué no nos ha gustado?
- Principio complicado: los primeros seis o siete capítulos de la novela son bastante más desalentadores de lo que podríamos imaginar. Tregillis nos rodea de un sinfín de datos y artilugios técnicos que acaban por saturar nuestra capacidad de asimilación y hacen que el comienzo de la novela resulte muy cuesta arriba.

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