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Reseña: La isla de las mil fuentes de Sarah Lark

Tras la muerte de su primer amor, Nora, la hija de un comerciante londinense, se une, a través de un matrimonio de conveniencia, a Elias, un viudo propietario de un plantación de azúcar. La vida en el Caribe, sin embargo, no es como Nora había soñado. A partir del asalto nocturno a la plantación, Nora se verá envuelta en los tumultos provocados por esclavos rebeldes relacionados con la Abuela Nanny, quien también fue esclava. Nora lo pierde todo, salvo la vida y la esperanza de encontrar de nuevo el amor y decidir libremente sobre su futuro.

¿Qué nos ha gustado?
- Una diga heredera: Nora es un personaje sobresaliente. Una mezcla entre Gloria y Gwyn que derrocha presencia narrativa dentro de la novela y que cautiva al lector gracias a la fuerza de voluntad y a la bondad que marcan su carácter. Una heroína inmejorable que rivaliza con sus antecesoras en atractivo.
- La bella Jamaica: al igual que ya vimos en El grito de la tierra y sus antecesoras, Sarah Lark hace en La isla de las mil fuentes una labor de contextualización muy buena. Las ambientaciones londinenses en las que se inicia la trama son solo una pequeña muestra del poder de evocación y descripción que Lark derrocha en los escenarios jamaicanos, donde el lector se sentirá inmerso por completo en sus aguas cristalinas y sus cascadas de ensueño.
- Costumbres de la tierra: conforme Nora se va habituando al entorno jamaicano, el lector irá conociendo mejor la dura vida en las plantaciones y las tradiciones nativas de la isla. Lark hace un bello retrato del entorno social e histórico en el que se enmarcan los protagonistas, que nos enseñará mucho sobre el pasado más desconocido de Jamaica.
- Repitiendo el éxito: para todos aquellos que disfrutaron y quedaron fascinados por las vidas de Gwyn y sus sucesoras, La isla de las mil fuentes es una novela muy recomendable. Lark sigue la misma fórmula que en sus anteriores novelas, mezclando amores, traiciones, aventuras y algo de misterio hasta conformar una trama tan rica y entretenida como las de sus predecesoras.

¿Qué no nos ha gustado?
- Los chicos no cuentan: un defecto que ya vimos en La canción de los maoríes vuelve a repetirse en La isla de las mil fuentes: los personajes masculinos no son el gran fuerte de Lark y en su último trabajo volvemos a toparnos con unas figuras femeninas inmejorables y unas masculinas estereotipadas y vanas que no dan la talla.

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