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Reseña: Dioses de un castigo celestial de Jennifer Epstein

La joven Yoshi Kobayashi, de quince años de edad, se dirige hacia su casa una noche de marzo de 1945 cuando los bombarderos norteamericanos inundan con napalm la ciudad de Tokio, en un ataque que deja cien mil muertos en pocas horas y media ciudad en ruinas y sepultada bajo las cenizas. En los días siguientes, Yoshi verá que su antigua vida se difumina de tal modo que le resulta irreconocible, y se sumirá en un mundo marcado por la destrucción que deberá compartir con aquellos que se consideran enemigos: Cam, un piloto de un bombardero derribado tomado prisionero por el ejército de Japón, Anton, un arquitecto de talento que ayudó a la modernización de Tokio antes de la guerra -aunque ahora está acusado de destruirla- y Billy, un soldado de las fuerzas de ocupación que llega a la ciudad con un oscuro secreto. Directa o indirectamente, cada uno dará forma a la vida de Yoshi, mientras ella busca la seguridad, el amor y la redención.

¿Qué nos ha gustado?
- La guerra más cruel: Jennifer Epstein no escatima en detalles a la hora de describir las atrocidades de la guerra. A través de descripciones concisas pero muy directas, la autora reconstruye un escenario bélico muy realista, aunque no demasiado intenso para los lectores más sensibles.
- Evocación asegurada: la prosa de Epstein es uno de los grandes baluartes de Dioses de un castigo celestial. La autora utiliza una narrativa poderosa, que se recrea en los detalles pero sin llegar a ser excesiva y que utiliza los diálogos de forma conveniente y acertada.
- En el Japón de las balas y las armas: desde el punto de vista histórico, Dioses de un castigo celestial es una novela excepcional con la que el lector aprenderá mucho acerca de los acontecimientos que rodearon Japón durante la Segunda Guerra Mundial, gracias al minucioso retrato que hace Epstein del país y el rigor con el que la autora aborda los datos y hechos. ¿Qué no nos ha gustado?

¿Qué no nos ha gustado?
- Sin carisma: al principio de la novela, los personajes de Dioses de un castigo celestial son bastante unidimensionales. Epstein no les dota de alma ni personalidad y sus respectivas historias pierden parte de su fuerza narrativa por culpa del poco empuje que tienen las figuras. Según avanza la novela, los protagonistas irán ganando algo de presencia, aunque no llegan nunca a desligarse de los clichés iniciales.
- Trivial: aunque en Dioses de un castigo celestial se mezclan temáticas de gran calado, tales como la muerte o la guerra, Epstein no ahonda en ellas lo suficiente como para que el lector se sienta inmerso en la profundidad de estos temas. La autora trata los acontecimientos con una cierta superficialidad, que disminuye la hondura moral y psicológica de la obra.

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