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Reseña: De tal muerto, tal astilla de Charlaine Harris

La vida de Roe Teagarden parece haberse serenado. Su matrimonio con Martin va bien, ha recuperado su trabajo en la biblioteca de Lawrenceton y no se ha topado con ningún cadáver en bastante tiempo. Pero una tarde, el hombre que le trae la leña enloquece en su jardín y Roe presiente que se trata del comienzo de una sucesión de episodios desagradables. Muy pronto, sus sospechas se confirman. Regina, la sobrina de Martin, aparece con un bebé que nadie sabía que había tenido. En seguida, la joven desaparece dejando atrás al niño y a su marido, asesinado.

¿Qué nos ha gustado?
- Estilo sin complicaciones: como sabrán los lectores más habituales de Charlaine Harris, la autora norteamericana no se caracteriza por una prosa demasiado complicada ni rebuscada. En De tal muerto, tal astilla mantiene intacto este estilo, optando una vez más por los diálogos rápidos y las descripciones sintéticas.
- Madurando: con respecto a La casa Julius, se aprecia en De tal muerto, tal astilla un importante salto de calidad en la construcción de los personajes. Roe ha madurado en esta sexta entrega de forma considerable y su personalidad resulta más profunda que nunca, mejor trabajada y perfeccionada.
- Oscureciendo el entorno: de todas las novelas de la saga, De tal muerto, tal astilla es, tal vez, la más diferente de todas. Harris imprime en esta novela, especialmente en la conclusión, un giro más oscuro que en los libros precedentes y la atmósfera literaria de la novela adquiere un fuerte tono dramático, inexistente en Perdiendo la cabeza, por ejemplo.

¿Qué no nos ha gustado?
- Sal de mi cabeza: el principio de De tal muerto, tal astilla es el más lento y aburrido de toda la saga. Harris invierte demasiado tiempo recreándose en los pensamientos de Roe y, al final, el lector acaba muy cansado de sus quejas y sus disyuntivas personales.
- Sin el suficiente suspense: desde que Harris publicara la primera novela de la saga, la autora no ha conseguido escribir una novela dentro de la saga con el suficiente suspense como para atrapar al lector. Cierto es, sin embargo, que, con respecto a Perdiendo la cabeza, De tal muerto, tal astilla sí posee algo más de misterio y la resolución del caso no es tan simplista pero sigue careciendo de la fuerza necesaria para que el lector no sienta tentaciones de abandonar la lectura.

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