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Reseña: Cómo ligar con un duque de Megan Mulry

Cuando Bronte le hace esta confesión a su mejor amiga ya se ha mudado varias veces por amor. O por desamor. Pero el destino le reserva una maravillosa sorpresa con acento británico: un hombre llamado Max, atractivo, inteligente, sexy y cariñoso, junto con quien se sentirá feliz desde el primer momento. Demasiado feliz. Cuando Max tiene que volver a Inglaterra para estar al lado de su padre enfermo (desvelándole de repente su ascendencia aristocrática) y le pide que le acompañe a su mansión familiar, los fantasmas de esa joven a la que le han roto el corazón demasiadas veces asustan a Bronte. Su fobia al compromiso le impide aceptar. Bronte se vuelca en su nuevo trabajo como publicista de una marca de zapatos muy exclusiva en Nueva York, pero cuando menos se lo espera, el duque de Northrup reaparecerá en su vida…

¿Qué nos ha gustado?
- Novela para el avión: Cómo ligar con un duque es una novela recomendable solo para viajar en aviones o para leer de camino al trabajo. Una lectura sencilla, sin complicaciones, que no nos dará quebraderos de cabeza y nos mantendrá entretenidos durante un tiempo. Sin más pretensiones.

¿Qué no nos ha gustado?
- La apoteosis de los estereotipos: los personajes de Cómo ligar con un duque están demasiado plagados de clichés. Esto se aprecia sobre todo en la figura de Bronte, que no solo resulta irreal por lo idealizado de su personalidad sino que, además, no experimenta ningún tipo de evolución personal ni cambio psicológico, permaneciendo distante con el lector y poco atractiva.
- Piensas en exceso: la trama de Cómo ligar con un duque tiene demasiados momentos de reflexiones autocompasivas. Bronte no deja de perderse en digresiones sobre su libertad, sobre su padre, y un sinfín de asuntos que lo único que hacen, más que aportar algo de materia a la trama, es ralentizar el ritmo y aburrir al lector.
- Nada nuevo: Cómo ligar con un duque es una novela muy predecible. Ninguno de los acontecimientos consigue arrancarnos ni siquiera una leve expresión de sorpresa puesto que todo cuanto ocurre se ve venir con bastante antelación. Esto demuestra lo poco trabajada que está la trama a pesar de lo interesante que resulta la propuesta narrativa.
- Debe mejorar: la prosa de Mulry tampoco ayuda en Cómo ligar con un duque. La autora debería escribir unos cuantos borradores adicionales antes de lanzarse a la publicación de otro libro porque, desde luego, sus diálogos insulsos y sus descripciones repetitivas no ayudan a dotar a la novela de algo de calidad.

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