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Reseña: Te llevaré a un lugar donde todo es posible de Laurent Gounelle

La nueva novela del autor que nos cambió la vida con No me iré sin decirte adónde voy. Nueva York. Sandro es profesor en la universidad… hace meses su mujer fue asesinada en un viaje a Brasil, y Sandro necesita ajustar cuentas. Decide viajar a Brasil con una sola idea en la cabeza: vengar la muerte de su mujer. Su objetivo son los habitantes de una tribu en la que ella estuvo, un lugar plácido y alegre, que no conoce la maldad, la avaricia, el materialismo… Sandro se dispone a acabar con todos los habitantes acabando para siempre con su felicidad y convirtiéndolos en seres desdichados e infelices. ¿Conseguirá romper el equilibrio?

¿Qué nos ha gustado?
- Destruyendo la paz: la venganza que pretende llevar a cabo Sandro para resarcir la muerte de su esposa, se convierte en una preciosa metáfora literaria sobre la destrucción personal y social que el autor desliza con mucho acierto entre las páginas de Te llevaré a un lugar donde todo es posible. El entorno idílico de la tribu amazónica irá desapareciendo conforme la venganza del protagonista va cobrando peso, y con él las relaciones de sus habitantes, que se transforman en enfrentamientos abiertos. Una trama que encierra un canto a la humanidad y a la capacidad del ser humano para destruir y construir con la misma facilidad.
- La corrupción actual: Laurent Gounelle contrapone el decaimiento de la pacífica tribu en la que decide instalarse el protagonista con el declive de las propias sociedades actuales, en un paralelismo cargado de simbolismos y críticas sociales. El autor no deja pasar la oportunidad para convertir la ficción de Te llevaré a un lugar donde todo es posible en un ataque directo contra la clase política, descarnada y sin tapujos, que nos embarcará en una reflexión profunda sobre el sistema actual.

¿Qué no nos ha gustado?
- Limpieza narrativa: Gounelle utiliza en Te llevaré a un lugar donde todo es posible un estilo muy ameno, casi aséptico y carente por completo de detalles. Las descripciones son casi inexistentes y la prosa tampoco sorprende por la complejidad de la misma ni por la exaltación estilística. A veces, se echa en falta algo más de profundidad narrativa por parte de Gounelle.
- Exceso de ayuda: las novelas de Gounelle parecen compartir, hasta la fecha, un fallo común que el autor no logra subsanar. La presencia de párrafos reflexivos, al más puro estilo de autoayuda, resulta excesiva y ralentizan el ritmo de la trama hasta dejarlo anclado en muchos capítulos a una sucesión interminable de apostillas didácticas, que quedan muy artificiales dentro de la historia.
- Final precipitado: la conclusión de Te llevaré a un lugar donde todo es posible es muy decepcionante. Gounelle cierra la trama de una forma incoherente y demasiado apresurada, dejando en el aire muchas cuestiones sin resolver. Da la impresión de que el argumento queda de alguna forma incompleto, poco trabajado por parte del autor.

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