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Reseña: La señora Parkington de Louis Bromfield

En los años posteriores a la gran crisis del 29, en una espléndida mansión de Manhattan, somos testigos de la extravagante vida de los Parkington, una estirpe en la que lujo y refinamiento conviven con la vulgaridad. Quien no ha sido aniquilado bajo el peso del aburrimiento, se ha casado de la peor manera; quien no ha especulado y engañado, se ha dejado estafar persiguiendo quimeras. Únicamente los une la expectación ante la muerte de la matriarca, Susie Parkington. Sin embargo, la salud de Susie, pese a sus ochenta y cuatro años, es envidiable. La explicación de su longevidad habría que buscarla, quizá, en su pasado como humilde camarera en Nevada. El único miembro de la familia que merece el respeto de la anciana es su bisnieta Janie, la encargada de finiquitar para siempre el espíritu de decadencia de una generación débil para mostrar el espíritu renovado de un país que aún confía en la gente honesta.

¿Qué nos ha gustado?
- EE.UU. ante la Guerra: Louis Bromfield aprovecha el trasfondo en el que se enmarca la trama de La señora Parkington para realizar una caracterización espacial de Estados Unidos durante los primeros albores del siglo XX en la que no faltan detalles ni rigor. El autor no se excede en datos pero aporta los suficientes como para que el lector se sienta inmerso en estos años de cambio y revolución que experimentó Norteamérica tras la Guerra de la Independencia.
- Reflexionando sobre las oportunidades: a pesar de su trasfondo histórico, La señora Parkington es una novela que invita bastante a la reflexión. Al igual que ya ocurrió en algunos de sus precedentes trabajos, Bromfield vuelve a retomar la idea de la redención utilizando para ello la figura de la señora Parkington. Los intentos de este personaje por corregir las decisiones de su nieta son también una meditación acerca de las posibilidades que se dejan atrás cuando se toma una decisión pero también una muestra clara para el lector de que, a pesar de la evolución y el progreso, las personas siguen tropezando siempre en las mismas piedras.
- Lírica prosa: el estilo de Bromfield en La señora Parkington es lo mejor que tiene la obra. Cuidado, lírico, evocador y, sobre todo, con un despliegue de vocabulario sorprendente, la autora demuestra una vez más toda su capacidad narrativa para hacernos sentir y vivir todo cuanto ocurre en la trama.

¿Qué no nos ha gustado?
- Dos vidas rotas: conforme la protagonista rememora sus decisiones de juventud, el pasado y el presente de la señora Parkington se unen dentro de la trama y el argumento se enmarca en un constante vaivén entre ambos planos temporales que se mantiene hasta el final de la obra. Sin embargo, en algunos capítulos este trasvase de forma resulta un tanto abrupto y el corte entre las dos realidades se produce de manera un tanto artificial y cortante.

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