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Reseña: Helen no puede dormir de Marian Keyes

A Helen Walsh todo le va mal últimamente. Es detective privada en Dublín, pero tiene tan poco trabajo que le resulta imposible pagar la hipoteca y las facturas de su piso. Así que no tiene más remedio que volver a instalarse en casa de sus padres. Pero esto no es lo peor: Helen se está hundiendo de nuevo en una gran depresión. Cada vez le cuesta más levantarse, moverse, ducharse o incluso comer. Todo requiere un esfuerzo horrendo. Menos mal que todavía tiene a su novio, paciente y fiel, aunque el hijo de éste la odie y la exmujer la visite con una frecuencia intolerable. Sin embargo, un buen día un exnovio le ofrecerá un trabajo: localizar a Wayne Diffney, miembro de una de las más famosas bandas musicales irlandesas. Estos cinco chicos habían sido conocidísimos hace unos años y ahora se iban a reunir de nuevo para un concierto. Pero Wayne ha desaparecido sin dejar rastro, y su familia jura que no sabe nada de él, aunque parece cada vez más evidente que no quiere que nadie lo encuentre.

¿Qué nos ha gustado?
- Más Helen que nunca: dentro de la serie de novelas protagonizada por las hermanas Walsh, Helen ha sido siempre el personaje menos tratado por Marian Keyes, permaneciendo siempre en un segundo plano muy discreto. En este último trabajo, sin embargo, esto cambia de forma radical. La autora sitúa a Helen como personaje principal absoluto de su último trabajo y el lector no tardará en conocer muchos detalles, antes olvidados, de esta figura, que se revela más completa y perfecta que nunca.
- Los demonios personales: en Helen no puede dormir, el lector se encuentra con una Helen muy diferente de la que inicialmente conocimos, más madura pero también amenazada por una fuerte crisis personal. Keyes logra retratar la depresión de la protagonista con realismo, sin dejar nada en el tintero, y todos los baches por los que atraviesa Helen resultan sinceros y espontáneos.

¿Qué no nos ha gustado?
- Perdiendo el encanto: uno de los grandes aciertos que siempre ha tenido Keyes como escritora ha sido su habilidad para transformar cualquier situación, por muy dramática que fuera, en algo divertido. Esta facilidad se ha perdido por completo en Helen no puede dormir ya que la tradicional humor de las obras de Keyes se ha esfumado, dejando tras de sí una trama más seria y aburrida de lo normal.
- Un misterio sin misterio: en comparación con las novelas precedentes, Helen no puede dormir es una novela de suspense que deja un sabor bastante decepcionante. Keyes no consigue imprimir a la trama ningún atisbo de intriga digno de mención y el argumento se desarrolla con una aplastante previsibilidad que acaba con cualquier amago de suspense.
- Oscura realidad: Helen no puede dormir es una novela marcada por un cierto carácter oscuro y pesimista que contrasta de forma radical con el tono distendido y alegre de ¿Hay alguien hay fuera? o de La estrella más brillante. El mal momento por el que atraviesa Helen, unido al estilo más seco de la autora, hacen de la obra una lectura pesada en algunas partes, poco apta para aquellos menos optimistas con la vida.

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3 comentarios :

Hola, estoy de acuerdo con la crítica, excepto en dos puntos. Los dos apartados de "¿qué nos ha gustado?" los pondría en "¿qué no nos ha gustado?". Helen siempre ha sido un personaje complicado, llegando a ser en ocasiones odioso. Me preguntaba cómo iba a lograr Keyes que empatizáramos con ella. Claramente no lo ha logrado. Y la depresión o crisis personal de Helen, en mi opinión, no ha sido retratatada de manera adecuada; sino de manera artificiosa y vaga. Si a esto le sumamos que la novela no tiene ese toque de humor que hace a Keyes irresistible (no me he reído ni una vez); el libro, en conclusión, es decepcionante.

Totalmente de acuerdo, me esta constado mucho acabarlo, solo lo hago porque siempre me he leído (y me han encantado) los libros de Marian, pero este sin ninguna duda es decepcionante, aún tengo esperanza de que el fina mejore pero empiezo a dudarlo. Saludos.

Sí, es una pena que Marian Keyes no nos haya dejado ese buen sabor de boca habitual con esta novela.

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