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Reseña: El festín de John Saturnall de Lawrence Norfolk

Inglaterra, 1625. En el remoto pueblo de Buckland la multitud clama contra la brujería. John Sandall y su madre Susan se ven obligados a esconderse en el bosque. Allí Susan abre su libro y cuenta a su hijo la historia de un antiguo festín mantenido en secreto durante generaciones. El festín es toda la herencia de John. Pero mientras las maravillosas recetas surgen de las páginas, todo alrededor sucumbe al frío. Ese invierno la madre de John muere. Acosado por los niños de los alrededores como hijo de una bruja, John es acogido en Buckland Manor, la ancestral morada de sir William Freemantle, donde es puesto a trabajar en las cocinas que ocupan el subsuelo.

¿Qué nos ha gustado?
- Lucha personal: El festín de John Saturnall recuerda bastante a la novela Un viaje de diez metros de Richard Morais. De nuevo, volvemos a encontrarnos con un protagonista que lucha por abrirse camino entre fogones, solo que, en esta ocasión, enmarcado en la Inglaterra del siglo XVII en lugar del París actual. Aún así, el último trabajo de Lawrence Norfolk mantiene ese mismo espíritu de mejora personal y desarrollo particular que tanto nos gustó en la novela de Morais.
- En las cocinas del siglo XVII: según John va ascendiendo como cocinero, queda más patente la perfecta labor de documentación que Norfolk ha llevado a cabo para escribir la novela. Realmente, da la sensación de que el lector está en plena guerra civil inglesa, cocinando entre fogones y utensilios de la época.

¿Qué no nos ha gustado?
- Progresión ascendente: la primera parte de la novela se hace bastante cuesta arriba. La trama no termina de enganchar al lector puesto que Norfolk otorga demasiado protagonismo al romance de John y Lucretia y deja de lado la acción y el dinamismo que sí posee la segunda parte.
- Un lenguaje complicado: Norfolk utiliza en El festín de John Saturnall una prosa complicada, con numerosos giros lingüísticos propios del siglo XVII. Aunque esto muestra en parte el cuidado que ha tenido el autor para escribir la novela, tantas palabras arcaicas juntas acaban por saturar al lector del siglo XXI, que encontrará muy difícil seguir la lectura en algunas ocasiones.
- Describiendo hasta las motas de polvo: El festín de John Saturnall es una novela tremendamente descriptiva. Esto, sin duda, facilita la inserción del lector en el entorno de guerras civiles y época histórica en la que se desarrolla la historia pero también resulta, en muchos casos, excesivo. Norfolk describe con demasiada minuciosidad detalles que son secundarios y ralentiza con ello el ritmo, empastado por tanta escrupulosidad.

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