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Reseña: Una reina en el estrado de Hilary Mantel

En 1535, Thomas Cromwell, el hijo del herrero, está ya muy lejos de sus humildes orígenes. Como primer ministro de Enrique VIII, su fortuna ha florecido,como también la de Ana Bolena, segunda esposa del rey por cuyo amor Enrique ha roto con Roma y ha creado su propia Iglesia. Pero las decisiones del rey están provocando un peligroso aislamiento político de Inglaterra, y además Ana no ha cumplido su promesa, procurar un heredero que asegure la línea Tudor. Durante la visita a Wolf Hall de Enrique, Cromwell observa los amores del rey con la sibilina y silenciosa Jane Seymour. El ministro comprende que lo que está en juego es mucho más que el placer del rey: está en juego la seguridad de la nación. Así que a medida que despeja el camino de Enrique entre la corte y su miasma de chismes, negocia una «verdad» que satisfaga al rey y asegure su propia carrera. Pero ni ministro ni rey saldrán indemnes del teatro sangriento de los últimos días de Ana.

¿Qué nos ha gustado?
- Comprimiendo el tiempo: aunque la antecesora de Una reina en el estrado, En la corte del lobo, abarcó un periodo de tiempo relativamente amplio de la vida de Thomas Cromwell, la nueva novela de Hilary Mantel se centra en un solo año. Esta comprensión temporal, lejos a afectar a la trama, le confiere una mayor rapidez a la novela, que se desenvuelve con un dinamismo creciente conforme la vida de Ana Bolena se acerca a su final.
- Haciendo apetecible a Cromwell: Mantel consigue algo realmente complicado en Una reina en el estrado: convertir a Cromwell en un personaje por el que es imposible no sentir simpatía a pesar de sus cuestionables decisiones. Su personalidad, decidida, inteligente y muy carismática, deslumbra en la novela y supera con creces al resto de los personajes, en parte por la visión profunda y atractiva que Mantel ofrece de él.
- El esplendor de los Tudor: al igual que ya ocurrió con En la corte del lobo, Mantel conserva en Una reina en el estrado esa capacidad innata para describir y recrear la época de Enrique VIII con semejante lujo de detalles que el lector se siente transportado a la corte del tirano monarca como si formara parte de ella. Las descripciones son extensas pero muy evocadoras, perfectas para hacer que el siglo XVI aparezca a nuestro alrededor sin lastrar demasiado el desarrollo argumental.
- Los secretos de Ana: aunque realmente el protagonista de la novela es Cromwell, Mantel nos ofrece una de las ficciones históricas más destacadas y sobresalientes que se han escrito en los últimos años sobre la trágica Ana Bolena. La autora ofrece su propia perspectiva acerca de los “crímenes” cometidos por la reina y la propia personalidad de Ana pero, sobre todo, reconstruye el entorno, las amistades y el poder de esta mujer controvertida de la que todavía no se conoce demasiado.

¿Qué no nos ha gustado?
- Enrevesando la prosa: aunque es cierto que el estilo de Mantel en En la corte del lobo ya resultó un tanto complejo, en Una reina en el estrado la narrativa de la autora se vuelve aún más inaccesible. Al igual que ya ocurrió con su antecesora, a veces, resulta difícil saber quién es el que narra la historia en cada momento y el uso de adjetivos calificativos se vuelve, en ocasiones, demasiado denso y excesivo.

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