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Reseña: Tierra de sueños de James Nava

Tim Braddock procedía de una familia humilde de Texas y Samantha Davis de una familia acomodada de Minnesota. Él corría como el viento y ella patinaba de forma sublime. De su esfuerzo personal crearon algo único. Sus destinos nunca se hubieran cruzado, pero una terrible tragedia los unió. Ambos se habían enfrentado a todos los desafíos; sin embargo, la peor de las amenazas caería sobre sus vidas de una forma inevitable, cambiándolo todo para siempre.En un tiempo en el que los símbolos lo eran todo para millones de personas, ellos se convirtieron en héroes. No buscaban riqueza, sólo la gloria olímpica y saborear el triunfo, desafiando sus propios límites, pero los acontecimientos les abocaron a una situación de vida o muerte, en la diana de un objetivo terrorista. En un lugar en el que los sueños lo eran todo, sus aliados surgieron donde menos los esperaban.


¿Qué nos ha gustado?
- Superando las limitaciones: la trama de Tierra de sueños esconde una bonita metáfora sobre la autosuperación y la lucha personal por los sueños tras la aparente trama de thriller que prima en la novela. El deseo de Tim y Samantha por convertirse en una leyenda del deporte deja tras de sí un ensalzamiento a la esperanza, el valor y el éxito en una época en la que nada era fácil y en la que los convulsos acontecimientos ponían en duda la consecución de las metas personales. James Nava explota al máximo las emociones y los sentimientos para hacer que la lucha particular de los protagonistas llegue al corazón del lector y que, de alguna forma, se haga suya.
- Combinando drama y acción: Tierra de sueños es una novela que está muy bien diferenciada en dos partes. La primera de ellas, correspondiente a la mitad inicial del libro, sigue una línea más personalista y dramática, con claros toques sentimentales; la segunda, se enmarca en el ámbito del thriller, con momentos cargados de acción que recuerdan bastante a las novelas de Lee Child o de Ridley Pearson. Esta combinación de historias tan diferentes confluye en la novela de manera bastante acertada, aportando a la trama una creciente diversidad temática.
- La emoción del deporte: a través de Tim y Samantha, Nava adentra al lector en la belleza del mundo deportivo, tanto en la parte más gratificante como en la más sacrificada, por la que tienen que pasar los profesionales de élite. Una visión interiorista que muestra el lado menos conocido de las medallas de oro y los primeros puestos.


¿Qué nos ha gustado?

- Sin medias tintas: los personajes de Tierra de sueños resultan un poco extremos; los buenos de la novela son extremadamente buenos y los malos demasiado malvados. No hay un punto intermedio ni personajes que combinen de forma más humana las emociones personales. Todas sus personalidades se encuadran en los estereotipos ya conocidos de la bondad y la maldad en su grado máximo.
- El lento camino hacia la recuperación: la primera parte de la novela posee un ritmo bastante lento. La carrera contrarreloj de los protagonistas por recuperarse y seguir su camino hacia la cumbre deportiva se hace, tal vez, demasiado larga. Aunque, es cierto que Nava sabe compensar esta traba inicial con la velocidad vertiginosa que marca toda la segunda parte y que suple, con creces, la lentitud del principio.

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