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Reseña: Sirena de Carolyn Turgeon

Para huir del reino del Sur, en guerra con el del Norte, la princesa Margrethe se oculta en un convento lejano. Un día, mientras mira absorta el mar helado, presencia un milagro: una sirena plateada, reluciente emerge de entre las olas, y sostiene en sus brazos a un hombre casi sin aliento. Cuando Margrethe llega a la orilla, la sirena ha desaparecido en el mar. Y el náufrago, un joven fuerte y atractivo, yace solo en la arena. En los días que el hombre pasa en el convento recuperándose, Margrethe descubre que es el heredero del reino enemigo de su padre. Para cuando eso suceda ya será demasiado tarde, y se habrá enamorado de él. Y quizá su unión podría suponer el fin del conflicto? Mientras, en el reino de los mares, la princesa sirena Lenia ansía ver de nuevo al hombre al que salvó. Y está dispuesta a renunciar a su hogar, su legado, su voz por unas piernas y la oportunidad de acercarse a su corazón.

¿Qué nos ha gustado?
- Una vuelta de tuerca: Sirena es, como su propio subtítulo indica, una revisión del clásico de Hans Christian Anderson, pero en una versión más adulta y madura. Esta novela no tiene nada que ver con el inocente relato de Anderson y la visión que Carolyn Turgeon ofrece de este cuento resulta más oscura, explícita en cuanto al contenido sexual, y, desde luego, muy diferente de la versión más conocida producida por Disney. Una novela recomendable para aquellos adultos dispuestos a revivir el clásico desde una perspectiva diferente.
- Dos heroínas: Turgeon conduce la trama de Sirena mediante una alternancia de los puntos de vista de Margrethe y Lenia. Esta sucesión intermitente aporta más variedad a la novela puesto que permite percibir la historia desde los dos puntos de vista principales y ofrece al lector un retrato mejor construido de los sentimientos y la vida personal de cada una de las dos protagonistas.
- Lectura rápida: Sirena es una novela muy fácil de leer que pasa delante de nosotros sin casi darnos cuenta. La corta extensión de los capítulos y los cambios de perspectiva entre Lenia y Margrethe hacen que la lectura sea muy amena y distendida, sin demasiadas complicaciones. Perfecta para un trayecto en metro o en autobús de camino al trabajo.

¿Qué no nos ha gustado?
- ¿Quién es el heredero?: aunque, al final, Turgeon logra cerrar la trama de Sirena de una manera bastante adecuada, hay algunas cuestiones que quedan en el aire, sin resolver, y cuya falta de resolución empaña, en parte, la conclusión de la novela. Por ejemplo, Margrethe está destinada a ser la madre del rey más glorioso de la historia pero, en el último capítulo, Turgeon ni siquiera menciona nada del célebre hijo de la princesa ni de su memorable futuro. Tampoco se sabe si Lenia vuelve a ver a su hija o, si quiera, si consigue regresar a su mundo y ser feliz de nuevo. Ni tampoco se especifica quién es en realidad Agnes o si conocía la verdad sobre Lenia. Demasiadas lagunas que quedan sin resolver.
- Un príncipe desteñido: aunque en la novela parece que el príncipe es el hombre perfecto –y el único, a juzgar con la facilidad con la que todas las mujeres se enamoran de él, incluidas las dos protagonistas– lo cierto es que es la peor figura de todo el elenco. Ni siquiera cuando termina la novela, el lector conoce realmente sus sentimientos y la facilidad con la que pasa del amor profundo hacia Lenia al romance platónico con Margrethe resulta inconsistente y absurdo.

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