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Reseña: Lumen de Ben Pastor

Polonia, invierno de 1939, el país sufre la ocupación de la Alemania nazi. La madre Kazimierza, abadesa de un convento de Cracovia, aparece muerta de un disparo en el claustro. Una muerte inoportuna que puede acarrear graves consecuencias dada su gran popularidad entre los polacos por sus dones proféticos.Se hace cargo del caso el capitán Martin Bora, del servicio de información militar alemán, al que se le une en las pesquisas el padre John Malecki, un jesuita de Chicago de origen polaco, enviado por el Vaticano para investigar los milagros de la madre Kazimierza. Entre ambos se establece una difícil relación en la que se entrecruzan el espíritu de la colaboración con el antagonismo. ¿A quién podía molestar las profecías de la madre Kazimierza? ¿Afectaban al futuro del Reich? ¿Apoyaba a la resistencia polaca? ¿Qué papel juega en el caso la actriz Ewa Kowalska, una mujer que no deja indiferente a un Bora alejado en esos momentos de su esposa?

¿Qué nos ha gustado?
- El oscuro mundo de la II Guerra Mundial: Ben Pastor ubica su novela en los albores de la II Guerra Mundial, poco después del estallido del conflicto definitivo que marcará el destino de Europa. El autor no pasa por alto el contexto en el que se centra la trama y hace un detallado retrato de esta época tan convulsa, especialmente de la Polonia ocupada por los nazis, que será del agrado de aquellos lectores más interesados en la segunda gran guerra del siglo XX.
- ¿En qué lado del conflicto estamos?: por debajo de la trama principal subyace una segunda línea argumental que aporta un toque más moral a la obra y que nos invita a reflexionar sobre el entramado que supuso la II Guerra Mundial. Conforme Bora va descubriendo más detalles de la muerte de la hermana Kazimierza, sus férreas convicciones sobre el bando del conflicto en el que se encuentra empiezan a tambalearse. Y a través de estas dudas, Pastor presnete al lector un panorama de los intereses enfrentados, los ideales opuestos y las opiniones diferentes que se entremezclaron y lucharon en todo el escenario que supuso este conflicto.

¿Qué no nos ha gustado?
- Todo por el honor: Bora es un personaje que se deja querer. Puede que no resulte perfecto pero, a grandes rasgos, consigue llevar la voz cantante a lo largo de toda la novela y convencer al lector. Eso sí; en algunos capítulos, el apego de Bora hacia la moral y el honor resulta excesivo, hasta el punto de que puede ser un tanto idealizada su actuación en estos casos.
- Perdiendo el tiempo: la inclusión de largos pasajes en los que Bora se dedica, solo, a interrogar a un sinfín de personajes y a inspeccionar su propio yo personal, resulta muy tediosa y sin ningún objetivo claro. Unas descripciones que lo único que hacen es ralentizar el ritmo y empastar una novela que habría ganado en dinamismo y fuerza con menos parones de este tipo.
- El poder masculino: desde el principio de la novela se aprecia claramente que Pastor ha dejado todo el peso de la trama en los personajes masculinos. Sus personalidades no solo resultan más pulidas que las de sus compañeras femeninas sino que el retrato que el autor hace de los sentimientos varoniles queda mejor plasmado que el de las emociones femeninas.

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