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Reseña: Las flores de la guerra de Geling Yan

1937, Nanjing: el ejército japonés ha entrado en la capital china a sangre y fuego. La guerra ha atrapado a Shujuan junto con otras doce estudiantes en el desván de la parroquia Santa María Magdalena, al cuidado del padre Engelmann. Aunque hay algo que sacude su mundo con más fuerza que el sonido de los disparos. Cuando la misteriosa y seductora Zhao Yumo llega al frente de un grupo de prostitutas en busca de refugio, las niñas y los clérigos tienen que enfrentarse a sus propias encrucijadas: ¿dónde está la justicia?, ¿qué los distingue de esas mujeres?, ¿cómo defenderse de la crueldad? Una sobrecogedora historia de miedo y violencia, pero también de amor, pasiones ingobernables, amistad y compasión.

¿Qué nos ha gustado?
- Sin grandes retorcimientos: a diferencia de otros autores asiáticos, cuya prioridad estilística supera la trama, Yan no muestra en Las flores de la guerra una prosa demasiado elevada ni una elección demasiado exquisita del lenguaje. Aunque esto puede decepcionar a algunos lectores, lo cierto es que permite asimismo que la lectura de la novela sea muy llevadera y entretenida.
- Horror y realidad: Las flores de la guerra es un relato crudo y descarnado sobre uno de los acontecimientos menos conocidos del conflicto chino-japonés de 1937: la invasión de la ciudad china de Nanking por parte de los soldados nipones. Yan ofrece una panorámica histórica sobre la época, las tradiciones del momento y las crueldades que se cometieron durante la invasión sin endulzar en ningún momento la realidad. No hay una extensa muestra de detalles pero sí los suficientes para que el lector perciba la realidad de este suceso en toda su complejidad.
- Viviendo la guerra: la trama de Las flores de la guerra es una mezcla entre argumento bélico, realista y de crecimiento personal, todo ello sustentado sobre una base a medio camino entre el mensaje moralista y las raíces filosóficas orientales. Una novela de rápida lectura que no da oportunidad al lector para que se aburra y que consigue sumergirnos en la época y en el contexto. Muy recomendable para todos aquellos amantes de la historia asiática que no tengan reparos en contemplar las atrocidades de la guerra.

¿Qué no nos ha gustado?
- Una imagen repetida: la caracterización que Geling Yan hace de las prostitutas en Las flores de la guerra resulta muy similar a la que ya hizo la autora en The lost daughter of Happiness. Los rasgos característicos de Zhao Yumo y Fusang son, de hecho, sospechosamente parecidos entre sí, lo que disminuye la originalidad de la novela y lastra la calidad de las caracterizaciones.
- Un final modélico: la conclusión de Las flores de la guerra es uno de los mejores finales que hemos leído en los últimos años y suple con creces cualquier pequeño fallo de la novela. Yan cierra la trama con un mensaje metafórico que sintetiza muy bien todos los simbolismos que esconde la novela y en el que se deja sentir la fuerza de la filosofía budista oriental.

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