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Reseña: Fusión de Julianna Baggott

Cuando llegó el fin del mundo, aquellos que vivían en la Cúpula estaban a salvo. En el interior de su mundo de cristal, los Puros continuaron viviendo, sin marcas, sin deformaciones, mientras que los de fuera, libraban una batalla diaria por la supervivencia entre el humo y las cenizas. Tras el secuestro de una joven miserable y después de limpiarla de todas sus fusiones e imperfecciones, la chica solo es capaz de repetir una y otra vez el último mensaje de la Cúpula: Queremos que se nos devuelva a nuestro hijo. Esta chica es la prueba de que podemos salvaros a todos. Si os negáis a escuchar nuestra petición, mataremos a nuestros rehenes. Uno por uno.

¿Qué nos ha gustado?
- Ampliando el horizonte: para aquellos que leyeron ya Puro, Fusión es una lectura casi obligatoria. Julianna Baggott expande el universo que creó con su primera novela más allá de los límites de ésta, aportando detalles adicionales del particular escenario distópico en el que se enmarca la saga y profundizando más en los aspectos científicos que quedaron poco concretados en la novela anterior.
- El atractivo multiplicado: si algo ha mejorado la saga con esta segunda entrega son los personajes. En Fusión se aprecia una labor de caracterización más completa, que no solo ha aportado a los personajes más profundidad sino también una riqueza creciente a los mismos. Especialmente destacable son las figuras de El Capitan y Helmund que pasan de ser unos simples personajes secundarios a dos de los protagonistas más brillantes de esta segunda entrega.
- La firmeza del segundo: desde el punto de vista de la trama, Fusión es una novela bastante mejor estructurada y conducida que su antecesora. Baggott parece haber aprendido de todos los errores argumentales de Puro y en esta segunda obra se aprecia un mayor cuidado por la cohesión interna y la superposición de capas narrativas que conforman la historia.

¿Qué no nos ha gustado?
- Mucha información de golpe: el hecho de que la novela se desarrolle con muchísima rapidez, sucediéndose los acontecimientos sin pausa alguna entre ellos, da la sensación a veces de que Baggott ha querido introducir demasiado información en una sola novela. El lector queda en algunos capítulos saturado en exceso ante todo el maremagnum de datos, personajes y hechos.
- Dejando preguntas en el aire: al igual que ya ocurrió con Puro, Baggott deja algunas cuestiones sin resolver en Fusión que hacen que la trama no termine de encajar a la perfección cuando termina el libro. La figura de Illia, por ejemplo, está lastrada en una constante falta de información y su pasado o incluso el lugar del que procede este personaje no llega a desvelarse ni siquiera en los últimos capítulos.

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