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Reseña: El aire que respiras de Care Santos

Virginia acaba de heredar el negocio familiar: la librería Palinuro. Entre el montón de ejemplares, polvo y papeles que su padre acumuló, pronto aparece la historia de Carlota Guillot y la búsqueda de un libro, escurridizo y caprichoso, que formó parte de una de las bibliotecas particulares más sibaritas de la Barcelona napoleónica. Una historia prolongada a lo largo de las décadas más convulsas del siglo XIX en que la ciudad asistió, incrédula, a su mayor transformación: el derribo de las murallas y la urbanización de su paseo más emblemático, La Rambla. El aire que respiras es un canto de amor a los libros, pero también a la ciudad de Barcelona. Después de leer esta gran historia coral, la ciudad no volverá a ser la misma. O será –otra vez– la que dejó de ser hace 200 años.

¿Qué nos ha gustado?
- Un modo de escribir muy particular: ya en sus novelas anteriores –Habitación cerrada o Esta noche no hay luna llena, por ejemplo– Care Santos demostró a los lectores que posee una forma de entender la realidad y de mostrarla muy personal. Su estilo es muy característico, alejado por completo de convencionalismos y de lugares comunes, y su forma de narrar discurre con la visión de quien conoce su oficio y sabe cómo plasmarlo sobre el papel con sencillez pero, al mismo tiempo, con belleza estilística y formal.
- Un final sorprendente: en un último destello de saber hacer, Santos culmina su obra con un final impecable, lejos de las decepcionantes conclusiones que cerraron algunas de sus anteriores novelas. Un giro inesperado, muy bien pensado, que encaja en la novela a la perfección y que deja al lector con ganas de más.
- Barcelona, protagonista: parece que, últimamente, Barcelona se está convirtiendo en un escenario inmejorable para los escritores españoles; algo que ya lo vimos con Estaba en el aire de Sergio Vila-Sanjuán. Santos sitúa también su último trabajo en la ciudad condal, transformándola en un escenario con potencial a la que vemos cambiar, evolucionar y actuar dentro de la obra como si se tratara de una figura más. Una visión de Barcelona bellísima que acerca al lector uno de los momentos más importantes de la ciudad: el derribo de la muralla y la edificación de La Rambla.
- Te quiero, libro: más que una novela histórica o realista, El aire que respiras es un canto al amor. Pero no al amor personal, sino al amor por los libros. Santos hace un alegato claro en su último trabajo a favor de la literatura, alabándola y recreándose en la belleza de las páginas impresas y los volúmenes polvorientos con el sentimiento de quien siente realmente una conexión especial con el mundo literario.

¿Qué no nos ha gustado?
- Obsesionados con el detalle: Santos es una autora meticulosa donde las haya, muy dispuesta a mostrar al lector cada pequeño detalle que se cruza en el camino de los personajes. Este exceso de minuciosidad resulta a veces excesivo hasta el punto de que la autora ahonda en aspectos de los fácilmente podría haber prescindido, sin los cuales el ritmo de la obra hubiera ganado en rapidez.

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1 comentarios :

Pues estoy de acuerdo en todo, salvo en el sorprendente final, me pareció tan previsible como esos otros decepecionantes a los que aludes. lo que no quita que la novela sea entretenida, pero me sobraban las biografias y otros datos que no ha conseguido diluir en la novela, sino destacarlos tanto que me recordaba un libro de historia. Y el novio que tan habilidoso en la cama era (¿dónde estaba su habilidad si la escena de la trastienda resultaba de todo menos libidinosa) me pareció un pegote.

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