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Reseña: Venganza de Benjamin Black

Los Delahaye y los Clancy comparten una historia de alianza y ambición que pasa de padres a hijos. Y ahora, también de muerte y preguntas sin respuesta: ¿Por qué Victor Delahaye iba a necesitar a un testigo para suicidarse? El doctor Quirke y su amigo el inspector Hackett interrogan a los miembros de ambas familias: Mona Delahaye, la joven y embriagadora viuda; James y Jonas Delahaye, los desconcertantes hijos gemelos; Jack Clancy, el mujeriego socio, y su hijo Davy. Sin embargo, cuando una nueva muerte —aún más sorprendente que la primera— los golpea a todos, resulta obvio que algún terrible secreto está en juego.

¿Qué nos ha gustado?
- Sobresaliente, de nuevo: si tuviéramos que mencionar un único motivo por el que debería leerse Venganza, éste sería, sin duda, la prosa de Bejamin Black. El autor vuelve a deleitarnos con una narrativa evocadora, en la que el tiempo y el espacio adquieren una importancia estilística esencial y en la que el mundo interior de los personajes se recrea con magistral mano.
- Conociéndote mejor: en Venganza, Black profundiza más aún en los distintos trasfondos personales de los protagonistas de la saga. Nos adentraremos de manera más profunda en la relación de Quirke con su hija Phoebe, en el romance del protagonista con Mona y en su conexión laboral con Hackett, de tal manera que el lector podrá percibir el retrato psicológico y personal de Quirke mejor de lo que hizo en Muerte en verano.

¿Qué no nos ha gustado?
- Sin grandes sorpresas: a diferencia de Muerte en verano, Venganza es una novela más predecible que su predecesora. Para alguien familiarizado, mínimamente, con la literatura negra, los giros que va introduciendo Black a lo largo de la trama no resultan sorprendentes ni imprevistos en absoluto, lo que disminuye, en parte, el atractivo y el suspense de la obra.
- Mucho Quirke, poco Hackett: aunque en el apartado de los personajes, Venganza no resulta una obra demasiado decepcionante, lo cierto es que existen algunas lagunas en este sentido que conviene no pasar por alto. Las reflexiones internas y los monólogos de Quirke son tan constantes que el protagonista acapara para sí gran parte de la trama, dejando de lado a otros muchos personajes. Esto se aprecia de forma más clara con Hackett que pasa a tener una importancia menor a pesar del papel tan predominante que tuvo en Muerte en verano.
- Simplicidad asegurada: uno de los detalles que más se echa en falta en Venganza es la complejidad argumental que existía en Muerte en verano y que, sin embargo, es prácticamente nula en este último trabajo. La historia está tan simplificada que no se aprecia esa perfecta conjunción de líneas entrelazadas que está presente en las anteriores obras de Black y que aportaba ese toque de profundidad argumental tan característico del autor.

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