martes

Reseña: Presa del placer de Nalini Singh

La científica Ashaya Aleine, que vive separada de su hijo de cuatro años y enfrascada en la creación de implantes cerebrales que supondrían la efectiva esclavización de su raza, es la psi perfecta: fría, imperturbable, sin sentimientos... O eso aparenta aunque en realidad lucha desesperadamente por salvar a su hijo y huir con él de la PsiNet. Pero cuando surge la oportunidad de escapar, Ashaya se encuentra a la merced de un cambiante enemistado con su raza. Dorian Christensen, francotirador del clan de los DarkRiver, siente un profundo odio por los psi desde que uno de ellos asesinó a su hermana y, aunque es incapaz de transformarse en su encarnación animal, sin duda tiene alma de leopardo. Y su rabia acumulada alimenta una sed de venganza arrolladora. Sin embargo, no solo es el encargado de proteger a la psi rebelde y su hijo, sino que al ver a Ashaya y detectar el aroma de exótica feminidad que emana, siente el irrefrenable deseo de hacerla suya.

¿Qué nos ha gustado?
- Todos reales: desde el principio de la obra no tardamos en percatarnos –y disfrutar– de la humanidad que tienen todos los personajes. Incluso los secundarios tienen una profundidad destacada, algo que se aprecia sobre todo en el caso de Tamsyn que, a pesar de ser una de las figuras con menos presencia en la novela posee una personalidad muy bien definida.
- Un romance diferente: el gran acierto de Nalini Singh en Presa del placer es la combinación de elementos diferentes con los que juega a lo largo de la novela. A pesar del título de la obra, que puede hacer creer a más de uno que ésta es otra más de las muchas novelas de erótica que inundan el mercado actualmente, Presa del placer es una mezcla curiosa entre romance sobrenatural y fantasía, todo ello sustentado sobre un escenario con claras reminiscencias propias de la ciencia-ficción. Una combinación que, aunque no sea el paradigma de la originalidad, sí aporta algo de variedad a la tan monótona moda del erotismo heredado de Cincuenta sombras.
- Buen ritmo: la presencia de algún que otro giro imprevisto y la velocidad dinámica de la trama, hacen de Presa del placer una lectura muy entretenida, en la que hay pocos momentos de aburrimiento y en los que prima, de forma clara, la rapidez en el desarrollo de los acontecimientos frente al carácter contemplativo y pausado.
- Segundas partes sí fueron buenas: a Singh ya la conocimos recientemente gracias a su obra Caricias de hielo; ésta novela es, en realidad, una secuela de Presa del placer y, de hecho, muchos de los personajes que aparecieron en el libro anterior tienen una cierta presencia en éste segundo, como es el caso de Nate o Tamsyn. Sin embargo, Presa del placer es una novela mejor construida que su antecesora, con una creciente complejidad argumental que supera las limitaciones de Caricias de hielo y sitúa a la autora como punto de referencia en el género romántico-sobrenatural.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un principio complejo: los primeros capítulos de la novela son un tanto complicados en tanto que Singh aborda al lector con demasiada información en muy pocas páginas. La autora no dosifica los datos sobre las especies sobrenaturales que pueblan su particular universo por lo que se tiene la sensación de que el principio es un bombardeo incesante de cualidades y capacidades sobrenaturales difícil de digerir.

Artículos relacionados
Ciudad de almas perdidas de Cassandra Clare
Hijo del fuego de Sherrilyn Kenyon
Primera maldición de Lauren Kate
Amante renacido de J. R. Ward

2 comentarios :

Es que te has saltado tres títulos de la saga, por eso te parece complicado el mundo... :D
Antes y despúes de Caricias de hielo fueron publicados:
1º La noche del cazador
2º La noche del jaguar
3º Caricias de hielo
4º La luna del leopardo
5º Presa del placer

Leídos en orden todo queda bastante bien explicado y no te pierdes tanto con la información ;)

Publicar un comentario