lunes

Reseña: Los prisioneros del cielo de James Lee Burke

Dave Robicheaux ha devuelto su placa de policía, ha dejado Nueva Orleans y no es más que un detective retirado en la tranquila Luisiana. Allí, con la ayuda de su mujer, está logrando superar la pesadilla de la guerra de Vietnam y vencer su adicción al alcohol. Pero un día, un avión se estrella en las aguas del golfo y él presencia el accidente. Logra salvar con vida a una niña, a quien decide ocultar. El motivo es que todos los ocupantes del avión accidentado, que han fallecido, eran ilegales, y Robicheaux y su esposa no están dispuestos a entregar a la pequeña a las autoridades. Sin embargo, el detective muy pronto descubrirá que no solo los agentes de inmigración están interesados en la misteriosa jovencita.

¿Qué nos ha gustado?
- Volviéndonos más oscuros: con respecto a su antecesora, se aprecia en Los prisioneros del cielo un cambio claro en el enfoque que James Lee Burke ofrece al lector. El tono de los acontecimientos se vuelve más oscuro y profundo, menos enfocado a la acción y con una carga más clara de reflexión personal. Esta evolución, lejos de resultar fallida, aporta una gran profundidad a la historia, que se vuelve más interesante que en La lluvia de neón.
- Evolucionando: en Los prisioneros del cielo, el personaje de Dave Robicheaux se adentra en un nivel más complejo de construcción narrativa, con una creciente ganancia interior y psicológica. La lucha del protagonista contra su adicción al alcohol y su propio pasado, sirven a Burke para mostrar al lector un lado poco conocido de Robicheaux, que nos sumerge en el alma de un personaje que, poco a poco, se vuelve más humano y se desprende de su coraza de tipo duro.
- De lo mejorcito: si por algo destaca Los prisioneros del cielo es por la calidad estilística de la prosa de Burke. Siguiendo la línea de Raymond Chandler y, muy en sintonía con el estilo de Michael Connelly, Burke ha conseguido elevar su escritura a un nuevo estrato, más rico en descripciones –los retratos que el autor hace de Luisiana son excepcionales– y con una narración más pulida y cuidada de la que encontramos en La lluvia de neón.

¿Qué no nos ha gustado?
- Sin variar la fórmula: Burke sigue en Los prisioneros del cielo paso por paso el patrón más habitual de sus novelas. Un caso de corrupción, una investigación que desemboca en un villano descarado, unas dosis nada desdeñables de acción y disparos y una tragedia como broche final. En este sentido, Burke no ofrece nada nuevo que no hayamos visto antes en la mayoría de sus anteriores novelas. Aunque, desde luego, para aquellos lectores que prefieren optar por lo ya conocido, esta falta de originalidad no será ningún impedimento.
- Complicando la historia: la gran cantidad de personajes secundarios y, por supuesto, el enredo que Burke crea con cada una de las historias particulares, hacen que la trama principal de Los prisioneros del cielo quede un tanto empastada. Al final, hay ciertas preguntas que quedan en el aire, sin resolver, sacrificadas a favor del desarrollo introspectivo de los personajes.

Artículos relacionados
Un final perfecto de John Katzenbach
Los litigantes de John Grisham
Experimento letal de John Locke
Deja en paz al diablo de John Verdon

0 comentarios :

Publicar un comentario