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Reseña: La vida a veces de Carlos del Amor

Para su primera incursión en la narrativa, Carlos del Amor ha desarrollado veinticinco historias en las que, partiendo de casos reales, ha ficcionado lo que podría haber ocurrido "alrededor".Las sensaciones de una mujer al descubrir que su madre es la protagonista de una de las fotos más famosas del siglo xx; La deriva imaginaria de uno de los miles de patitos que cayeron de un barco mercante;Lo que le ocurre a un hombre ya anciano cuando recibe una carta de su primera novia cincuenta años después de que esta la enviara.Con sensibilidad, humor y una mirada muy particular, Carlos del Amor consigue que el lector reflexione sobre lo extraordinario de lo cotidiano.

¿Qué nos ha gustado?
- Haciendo de lo cotidiano una pequeña maravilla: La vida a veces es una novela que resulta atractiva por lo humilde y, al mismo tiempo, bello de su premisa. Al igual que en sus piezas audiovisuales que aparecen cada día en los telediarios, Carlos del Amor intenta con esta su primera novela hacer un homenaje al día a día, a todos esos momentos que pasan desapercibidos en la vorágine diaria, elevándolos a la categoría de instante único y extraordinario. Un canto a la vida que invita al lector a reflexionar sobre su presente más común y maravilloso.
- Todos diferentes, pero unidos: La vida a veces es una compilación de veinticinco relatos en los que solo existe un hilo conductor común: la vida. En realidad, cada pequeño relato es una minúscula historia en sí mismo, con una doble lectura escondida, diferente y única. Esta diversidad, lejos de convertir la obra en un caos temático, ofrece al lector perspectivas contrapuestas y muy profundas sobre el ser humano, verdadero núcleo central de la obra.
- El lado humano de las noticias: si por algo destaca La vida a veces es por el sentimiento que del Amor derrocha en los veinticinco relatos que componen la obra. Cada historia es una mezcla de emociones, en los que no falta la felicidad y la tristeza, la ternura y la crueldad. El autor explota al máximo los sentimientos humanos con corazón y sin demasiado sensiblerismo innecesario. Historias pensadas para hacer sentir al lector con toda intensidad.
- El protagonista eres tú: en La vida a veces no hay solo un protagonista sino muchos; no hay héroes y antagonistas, ni tampoco personajes secundarios. Todas y cada una de las figuras que aparecen son, en parte, protagonistas de unas historias que están pensadas para homenajear a todos esos héroes y heroínas que, sin poderes sobrenatuales ni varitas mágicas, se convierten en superhombres dispuestos a enfrentarse a lo mejor y a lo peor de la vida sin esperar una medalla a cambio.

¿Qué no nos ha gustado?
- Rebuscando demasiado: la prosa de del Amor en La vida a veces se parece, en parte, a los textos líricos que acompañan las noticias del periodista en los telediarios. Sin embargo, en su obra este estilo se vuelve a veces demasiado empastado, retorcido en cuanto que incide demasiado sobre algunos aspectos argumentales o sobre determinadas emociones, con cierta tendencia a la autoredundancia.

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