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Reseña: El pensionado de Neuwelke de José C. Vales

«Ojalá, pensaba la señorita Émilie Sagée, la vida fuera sólo el feliz resultado de nuestros deseos y nuestra voluntad, y no una mansión a oscuras en la que andamos a tientas y tropezando desconcertados.» El Pensionado de Neuwelke es la historia de una joven institutriz francesa aquejada de una rara y terrible afección que la convierte en una proscrita. Tras recorrer Europa huyendo de un implacable exorcista, la maestra llega al Pensionado de Señoritas de Neuwelke, en los gélidos y desolados parajes de Livonia. Allí, por fin, Émilie cree haber encontrado el sosiego y la paz que anhelaba: el propietario del colegio, los profesores, las damas de compañía y las alumnas, junto a un viejo y malhumorado jardinero escocés, conforman un paisaje humano en el que la amistad, la generosidad y la honradez se verán forzadas a luchar contra los celos, las ambiciones y el fanatismo. Una gran novela que rinde homenaje a la mejor literatura decimonónica.

¿Qué nos ha gustado?
- El folclore nórdico: El Pensionado de Neuwelke gira en torno a un concepto folclórico de la mitología nórdica que casi es inexistente en los países mediterráneos: el doppelgänger, un ente fantasmagórico asociado a desgracias, que causa el rechazo que sufre la protagonista. La incorporación de este fragmento de la tradición escandinava resulta muy interesante desde el principio de la obra por las connotaciones oscuras y misteriosas que aporta a la obra y por la esencia tenebrosa con la que rodea a Émile.
- La narración de los grandes: el estilo narrativo de José C. Vales recuerda bastante a los narradoras más reconocidos y célebres de la literatura inglesa del XIX y principios del XX, como Lewis o Dickens. Tal vez por su faceta como traductor de estos clásicos, Vales ha heredado parte del estilo de estos y en El Pensionado de Neuwelke muestra al lector una prosa en la que prima la narración elegante frente a la descripción empastada, la sencillez de los elementos más tradicionales de la literatura dickesiana frente al lirismo.
- Viajando al Romanticismo: parte del atractivo de El Pensionado de Neuwelke es el toque gótico-romántico que Vales imprime a la novela. Las tormentas fantasmales, las iglesias medio abandonadas o las nieblas tétricas no faltan como componentes esenciales del entorno y los distintos escenarios de la novela acaban convertidos en pequeños homenajes de las atmósferas literarias más típicas del XIX.
- Un único epicentro: Émile, al protagonista de El Pensionado de Neuwelke, no solo es el personaje central de la trama sino que también acaba convertida en el núcleo principal alrededor del cual giran todos los acontecimientos de la trama. A través de ella, el lector se adentra en el colegio femenino en el que se desarrollará la mayoría del argumento pero también en las vidas de todos cuantos allí viven, conociendo gracias a sus particulares episodios dramáticos, las relaciones, secretos y mentiras que esconden el resto de personajes.

¿Qué no nos ha gustado?
- Lentitud asegurada: El Pensionado de Neuwelke es una novela bastante lenta en sus primeros compases. La prosa elegante de Vales se vuelve excesivamente pausada mientras el autor nos presenta a todos los personajes que rodean la vida de Émile en el colegio femenino. A partir de la mitad de la obra, esta lentitud mejora de forma considerable pero, desde luego, el primer tercio resulta un tanto aburrido.

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1 comentarios :

Acabo de terminar la novela y me ha encantado.

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