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Reseña: El fin de los días de Adam Nevill

El director de documentales Kyle Freeman está pasando por una mala racha. Se enfrenta a la bancarrota y al olvido, hasta que acepta el encargo para hacer un documental nada corriente. En 1975, la secta del Templo de los Últimos Días se autoinmoló en una noche de violencia ritual. Desde entonces, se rumorea que los secretos místicos y las experiencias paranormales del grupo han permanecido ocultos tras su legado de asesinatos, perversiones sexuales y condenas de prisión. Al iniciarse el rodaje empiezan a sucederse una serie de hechos inexplicables: Kyle recibe inquietantes visitas nocturnas y descubre objetos espantosos que parecen advertencias dirigidas a él, mientras que sus entrevistados comienzan a morir de forma repentina. Kyle descubre, demasiado tarde, que está metido de lleno en el horrible legado de la secta y que existe una buena razón para que los implicados en el caso hayan mantenido silecio durante décadas...

¿Qué nos ha gustado?
- Sigue en racha: Adam Nevill no decepciona en El fin de los días ni a sus incondicionales –que encontrarán en esta última obra un reflejo del mejor estilo del autor– ni a aquellos lectores que todavía no le conocen y que deseen disfrutar de un libro plagado de emociones fuertes. Y es que Nevill vuelve a sumergirnos en una atmósfera tan asfixiante como la que vimos en Apartamento 16, con una carga emocional tan inquietante como la de El Ritual, gracias a una trama en la que prima el suspense y en la que el terror se vuelve aún más espeluznante que en las anteriores obras.
- El mundo místico de las sectas: conforme Kyle, nuestro arruinado protagonista, se acerca paulatinamente a los secretos que esconde la secta del Templo de los Últimos Días, el lector va apreciando de forma más clara, la labor de documentación e investigación que Nevill ha llevado a cabo para construir de forma realista esta comunidad. Se agradece que el autor haya compaginado la historia de terror que prima en El fin de los días con un trasfondo sectario sólido y creíble.
- Una espiral de terror: El fin de los días es un thriller más vertiginoso y atrapante de lo que fue El Ritual. Una vez que pasemos los primeros cinco capítulos, será imposible escapar del ambiente que rodea a Kyle y de los acontecimientos que van asfixiándole poco a poco. Esto se debe, principalmente, a que Nevill dosifica los momentos de infarto de tal forma que resulta difícil despegarse de la novela sin haberla terminado antes. Eso sí. Mejor leer la novela con una luz fuerte y de día… por si acaso.
- Estilo terrorífico: después de leer hace poco más de un año El Ritual, empezamos a conocer cómo era el estilo de este autor revelación del panorama de terror que recordaba tanto a Stephen King en sus primeros años. En El fin de los días, la narrativa de Nevill conserva la misma capacidad evocadora y oscura, con descripciones claras y concisas que consiguen crear en la mente del lector todo cuanto va leyendo, sin necesidad de explotar al máximo nuestra imaginación.

¿Qué no nos ha gustado?
- Adentrándonos en el miedo poco a poco: uno de los pocos peros que puede achacarse a El fin de los días es su lentitud inicial. Como ya pasó en El Ritual, Nevill tarda unos cuantos capítulos en sumergirnos de lleno en el suspense que rodea el rodaje dirigido por Kyle, y este principio poco atractivo puede hacerse un poco cuesta arriba.

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