miércoles

Reseña: Cuerpos extraños de Cynthia Ozick

Una mujer de mediana edad parece andar sin rumbo por las calles de París en una tarde de calor asfixiante de finales de julio de 1952. Finalmente se sienta en un bar, pide un zumo y pregunta al camarero si por casualidad conoce a un tal Julian. No es la primera vez que lo hace, pero nadie recuerda a ese chico norteamericano de pelo rubio y aspecto desaliñado, que un buen día dejó su casa de California para viajar por Europa e instalarse en París, lejos de un padre intransigente y una madre que se ha refugiado en la locura para aliviar el deber de vivir. Qien busca y pregunta es su tía Bea, dispuesta a llevárselo de vuelta y hacer de él un hombre de provecho, pero cuando finalmente la mujer descubra el paradero de Julian, habrá algo insólito esperándole: otros cuerpos, otras voces, reclamándole una nueva versión del amor. Lejos de su tierra y abrumada al principio por el desorden que aún arrasa Europa tras la guerra, Bea ahora quiere comprender, y lo que había empezado como un simple viaje acaba siendo una lección de sabiduría.

¿Qué nos ha gustado?
- Entremezclando líneas y más líneas: en un intento por dotar a la obra de cierta profundidad argumental, Ozick construye la trama enlazando las distintas historias de los personajes, mezclando sus vidas en una amalgama de sentimientos encontrados. Sin embargo, da la impresión de que la autora se pierde en algunos capítulos en detalles que no tienen una importancia real para la historia. La inclusión de capítulos enteros dedicados a figuras secundarias, como el doctor Maldonado, que no vuelven a aparecer hasta el final resulta un tanto desconcertante para el lector y no se termina de entender qué importancia tiene la inclusión de estos puntos de vista.
- Amor por las letras: Ozick tiene un estilo narrativo muy poético, en el que se apuesta constantemente por las evocaciones cargadas de lirismo. La elección de palabras es soberbia, especialmente en el caso de los adjetivos, que están escogidos con absoluta certeza. Al final, el lector termina con la grata sensación de que Ozick nos lleva de la mano a lo largo de toda la novela gracias a su prosa contemplativa e imaginativa.

¿Qué no nos ha gustado?
- Un torbellino de emociones y traiciones: Cynthia Ozick transforma la trama de Cuerpos extraños en un paseo sentimental en el que la autora examina la fragilidad humana y la complejidad espiritual utilizando la vida de la protagonista como vehículo conductor. Una obra imprescindible para quienes ya disfrutaron con los trasfondos emocionales y personalistas presentes en las anteriores obras de la autora.
- Enredados en complejidades: Cuerpos extraños es una obra muy complicada. Avanzar por la intrincada vida de Bea y su familia resulta un periplo solo apto para paladares literarios muy pacientes y con cierto gusto por el retorcimiento narrativo y la lectura reflexiva. Para aquellos que prefieran una novela para pasar un rato ameno, sin demasiadas complicaciones, Cuerpos extraños no es la obra más indicada.
- Unidimensional: aunque si bien es cierto que Ozick profundiza con detallismo en el apartado sentimental de las figuras que integran Cuerpos extraños, se echa en falta, sin embargo, una cierta complejidad psicológica y un mayor desarrollo de las personalidades propias de cada uno. Los personajes son bastante sencillos, sin grandes evoluciones ni cambios y, algunos de ellos –como es el caso de Marvin– nunca llegan a encontrar su sitio ni en la novela ni en el corazón del lector.

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