miércoles

Reseña: Cold cold ground de Adrián Mckinty

Belfast 1981. Un cadáver con una mano amputada puede llegar a no tener ninguna importancia si aparece en un ambiente de extrema violencia como el que se vivía en Irlanda del Norte. Los presos del IRA están en huelga de hambre; los disturbios, los asesinatos y los atentados indiscriminados con bomba se suceden. El ejército y la policía, completamente desbordados, imputan cualquier muerte violenta a ajustes de cuentas entre bandas paramilitares católicas y protestantes. Con la idea de que sea rápidamente archivado, le dan el caso al detective Sean Duffy, un agente que no cuenta con la confianza de sus superiores.

¿Qué nos ha gustado?
- En tu mente: Adrián Mckinty opta en Cold cold ground por un punto de vista en primera persona que no había utilizado hasta ahora en sus anteriores novelas. Sin embargo, a pesar de cruzar por terreno desconocido, el autor sabe moverse a la perfección y el lector no tarda en sentir la presencia del narrador, Duffy, como si fuera una extensión de él mismo.
- Construyendo capa sobre capa: aunque con The Bloomsday Dead, Mckinty ya demostró al público que sabe manejar su oficio, con su último trabajo el autor deja claro que tiene talento de sobra para edificar de la nada thrillers electrificantes, muy bien pensados. Y es que, desde el punto de vista estructural, Cold cold ground es una novela en la que no faltan ni sobra ninguna pieza, que alardea de un ensamblaje impecable y una dinámica imparable hasta el final.
- El lado oscuro de Irlanda: además de ser un thriller, Cold cold ground es una novela histórica impecable sobre los conflictos que marcaron la década de los 70 y 80 en Irlanda del Norte. Mckinty recupera este instante de la historia y lo reconstruye con la fidelidad de la época, el ambiente del momento y la perspectiva de sus protagonistas, con la misma brillantez con la que Ian Rankin nos acercó la tierra escocesa con Jack al desnudo.
- Un nuevo héroe: uno de los aspectos que más destaca de Cold cold ground es la construcción de los personajes presentes en la novela. En Deviant, Mckinty no consiguió imprimir en sus figuras narrativas toda la complejidad que cabría esperar pero, con su último trabajo, el autor suple con creces este fallo previo, presentándonos a un protagonista carismático y a unos secundarios que, pese a quedar bastante eclipsados por Duffy, mantienen su presencia dentro de la obra.

¿Qué no nos ha gustado?
- Brutalidad intacta: después de leer la trilogía Dead, muchos lectores ya conocerán las fuertes dosis de violencia que Mckinty inserta en sus novelas. Con Cold cold ground ocurre, más o menos lo mismo: la sangre y las peleas no faltan en esta novela como tampoco los detalles escabrosos que ilustran el conflicto irlandés que centra la trama.

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