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Reseña: Así es como termina de Kathleen MacMahon

Una historia que nos lleva más allá del «felices para siempre», allí donde comienza y termina el verdadero amor. Otoño de 2008, en la costa de Dublín. Bruno, un estadounidense que acaba de perder su empleo en Lehman Brothers, llega a Irlanda en busca de sus raíces. Addie, una arquitecta sin trabajo, se está recuperando de un desengaño amoroso mientras cuida de su padre convaleciente. Cuando sus mundos se encuentran, Addie y Bruno sienten una conexión como jamás habían sentido antes, aunque pronto su amor reciente se verá puesto a prueba de manera inexorable. Una historia de amor inesperada, de esa que nos cambia la vida.

¿Qué nos ha gustado?
- Aprobado con honores: la prosa de Kathleen MacMahon resulta bastante interesante. Ligera, con unos toques de humor nada desdeñables y una facilidad única para mostrar al lector lo más profundo del alma humana de los personajes. Especialmente interesante son los diálogos, escritos con sensibilidad y mucha habilidad, y que muestran la personalidad de cada uno de los personajes utilizando sus propias palabras como vehículo.
- El Dublín más bello: Así es como termina está ambientada en la costa de Dublín, en una localización única que, sin duda, aporta un toque especial a la trama. MacMahon aprovecha al máximo este escenario, explotando todo el potencial de los recursos ambientales, para dotar a los acontecimientos de un entorno que destaca desde el principio de la obra por las maravillosas descripciones que la autora hace de él.
- Creciendo y sintiendo: Así es como termina es una novela a medio camino entre la maduración personal y el romance que nos adentra en un mundo de fuertes emociones y sentimientos encontrados. MacMahon utiliza el romance de Addie y Bruno como vehículo a través del cual canaliza una profunda reflexión sobre el amor –centrada, sobre todo, en el desarrollo de una relación entre dos personas más que en el inicio de la misma– y sobre la propia persona; un canto a los sentimientos y, también de alguna forma a la realización personal, que apuesta de lleno por el desarrollo emocional de los personajes frente a la riqueza argumental.

¿Qué no nos ha gustado?
- Desinformados: MacMahon intenta conducir la trama de Así es como termina de tal forma que se mantenga un cierto suspense alrededor de los acontecimientos, ocultando para ello, información al lector o bien, en el mejor de los casos, distribuyéndola con cuentagotas. Pero en esta novela, con tanta carga emocional de por medio, este tipo de juegos narrativos no terminan de funcionar muy bien. Lo único que la autora consigue es confundir al lector y hacer que el argumento resulte muchas veces contradictorio y poco claro.
- Estereotipando: Bruno es un personaje que, a pesar de la importancia que tiene en la novela, no termina de sintonizar con el lector. No solo carece por completo de la evolución y la riqueza con la que cuenta Addie sino que, además, su coqueteo con los estereotipos resulta, en muchos casos, decepcionante. Más bien parece que MacMahon ha concebido la figura de Bruno como el modelo del irlandés americanizado que sintetiza en sí mismo todos los clichés imaginables en este sentido.

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