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Reseña: Secretos familiares de David Baldacci

Un audaz secuestro convierte una fiesta infantil de cumpleaños en Camp David, la residencia de vacaciones presidencial, en una pesadilla de seguridad nacional. Sean King y Michelle Maxwell, dos antiguos agentes secretos convertidos en investigadores privados, no desean involucrarse en el caso. Pero Sean King salvó años atrás al marido de la primera dama, entonces senador, de un desastre político. Ahora la esposa del presidente presiona a Sean y Michelle y ambos emprenden una búsqueda desesperada para rescatar a la niña secuestrada. Mientras Michelle sigue luchando con sus propios demonios, los dos investigadores se verán llevados al límite, pues las fuerzas implicadas en el caso apuntan contra ellos desde ambos lados, y la frontera entre amigos y enemigos se desdibuja hasta resultar indefinible… y engañosa.

¿Qué nos ha gustado?
- Añadiendo líneas extra: además del argumento principal, David Baldacci incorpora en Secretos familiares toda una serie de subtramas que se desarrollan de forma paralela a la central, aportan más complejidad a la historia y que, sobre todo, ayudan a dotar a los personajes principales de una mayor profundidad. Especialmente interesante es la subtrama relacionada con la familia de Michelle que es la que aporta algo de color al argumento de la obra en su parte intermedia.
- Entre los escándalos y la política: como ya vimos en Frío como el acero, el terreno político es el ámbito en el que Baldacci se mueve con más comodidad. El autor recupera en su último trabajo todo el entramado de corrupción, escándalos y medias verdades que se esconde tras las figuras políticas hasta conformar una trama cargada de intriga pero que también sirve como un retrato crítico de la clase gobernante.
- Una pareja que vuelve a la carga: los protagonistas de Secretos familiares, Michelle y Sean, ya aparecieron en la anterior obra de Baldacci, Una fracción de segundo, en la que también mantuvieron un papel predominante. En Secretos familiares, la relación de estas dos figuras gana en intensidad asi como la profundidad de sus personalidades que consigue desligarse de los estereotipos que arrastraban ambos en la anterior obra.

¿Qué no nos ha gustado?
- Lentitud burocrática: el inicio de Secretos familiares es realmente lento a pesar de que la trama empieza más o menos en el clímax de la historia. Y, aunque conforme va avanzando el argumento el ritmo se acelera poco a poco, nunca llega a conseguirse ese desarrollo dinámico que sí apreciamos en otras novelas precedentes de Baldacci como por ejemplo en Justicia divina.
- No me convences: a grandes rasgos, la trama de Secretos familiares posee algunos giros y detalles que resultan difíciles de creer. Sin embargo, durante la mayor parte de la trama, la intriga que Baldacci imprime a los acontecimientos consigue hacer que el lector se olvide de lo insostenible del argumento. No obstante, el final de la novela es tan poco realista que es imposible de maquillar. Las últimas 100 páginas son más bien una confluencia de sucesos que tienen más de ciencia ficción que de thriller político.

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