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Reseña: Perdiendo la cabeza de Charlaine Harris

Roe nunca se llevó bien con el sargento de detectives Jack Burns, pero eso no significa que quisiera verle muerto y mucho menos ver cómo le lanzaban desde una avioneta a su jardín. Afortunadamente, el cuerpo de policía de Lawrenceton, Georgia, sabe que es imposible que Roe pueda estar en dos sitios a la vez, así que su nombre queda tachado de la lista de sospechosos. A partir de ese momento, otros acontecimientos extraños empiezan a suceder en torno a Roe. Sucesos peculiares, violentos e incluso potencialmente mortales. Es evidente que detrás de toda esta locura hay un mensaje personal que Roe debe descifrar... antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué nos ha gustado?
- Más amigos y enemigos: Harris incorpora en Perdiendo la cabeza nuevos personajes que aportarán colorido y atractivo al elenco original, de por sí, bastante interesante como ya se vio en La casa Julius. La aparición de estas figuras no restará presencia a los predecesores y servirá para complementarlas de forma adecuada por lo diferentes que resultan unos de otros.
- Sencillez predominante: como en sus anteriores obras, tanto las de la saga de Aurora Teagarden como las de True blood, Perdiendo la cabeza mantiene la sencillez y la concisión en la trama y la rapidez en el desarrollo de los acontecimientos que tan característicos son de Harris. Esto hace que la última novela de la autora sea una lectura amena, perfecta para entretener sin plantear en el intento grandes complejidades.
- Diálogos con chispa: si algo no ha perdido la prosa de Harris en Perdiendo la cabeza son sus divertidos y rápidos diálogos. La ironía de Aurora sigue haciéndonos sonreír y muchas de las situaciones en las que se encuentra la protagonista mantienen ese toque de divertida irrealidad que tanto nos ha gustado siempre en sus novelas precedentes.

¿Qué no nos ha gustado?
- Suspense sin suspense: al igual que las novelas precedentes, Charlaine Harris centra la trama de Perdiendo la cabeza sobre un misterio interesante y, aparentemente, enrevesado que nos llamará la atención y atrapará muestra atención en los primeros capítulos de la novela. Sin embargo, la resolución final del caso resulta demasiado apresurada y sencilla, casi como si no fuera más que un juego de niños que Aurora prevé con insultante facilidad. Nada que ver con la compleja investigación con la que Harris nos mantuve bien atados en La casa Julius.
- Super Aurora: en Perdiendo la cabeza la capacidad intelectual de la protagonista de la serie es sospechosa. Parece como si, de repente, Aurora fuera la mejor entre los mejores detectives del universo y la única capaz de desvelar los misterios que para el resto son inalcanzables. Eso sin contar con las obviedades en las que nadie repara y de las que solo la protagonista se percata. Se echan en falta las debilidades anteriores de Aurora que, por lo menos aportaban algo más de realismo al personaje.

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