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Reseña: Peores maneras de morir de Francisco González Ledesma

El brutal asesinato de dos chicas en el barrio del Raval pone en alerta al inspector Méndez, a quien no le falla el olfato para tirar del hilo y descubrir que, detrás de tal atrocidad, se oculta una sórdida organización dedicada al tráfico de bellas mujeres eslavas. Peores maneras de morir es el retrato social de una Barcelona que está cambiando, en la que los ideales del pasado han desaparecido y, tal vez, el viejo policía lo haga con ellos. El último caso del inspector Méndez.

¿Qué nos ha gustado?
- Examinando la actualidad de forma crítica: Francisco González Ledesma hace en Peores maneras de morir un retrato realista de la sociedad española del momento, en el que no faltan ni el cinismo ni el sarcasmo tan característico del autor. Gracias a ello, Peores maneras de morir es, en realidad, una mezcla entre novela negra y obra social en la que el lector se adentrará, a partes iguales, en la resolución de un caso sin perder de vista la realidad del momento.
- Viajando a la Barcelona de hoy: en Peores maneras de morir, la ciudad de Barcelona se convierte en algo más que en un simple escenario. El lector se adentrará en un entorno marcado por la crueldad, la frivolidad y la inquina pero, al mismo tiempo, penetrará, asimismo, en su alma, corrompida por la corrupción y el capitalismo desmedido. Y es que, como ya vimos en Cinco mujeres y media, González Ledesma eleva, de nuevo, su ciudad natal a la categoría de personaje ya que su presencia resulta decisiva dentro del conjunto de la trama y esencial en el desarrollo de los personajes.
- Un tema peliagudo: González Ledesma aborda en Peores maneras de morir uno de los temas más controvertidos y sórdidos que empañan la actualidad del momento: el tráfico ilegal de mujeres. El autor ahonda en este mundo oscuro con realismo, sin perder de vista la compleja red de verdades y mentiras que rodea esta realidad y sin dejar de lado tampoco la ácida crítica a las prácticas que se ocultan tras esto.
- La poética más dura: González Ledesma mantiene en Peores maneras de morir ese estilo tan propio de él en el que combina la concisión periodística propia de su profesión y la evocación poética que ya vimos en Méndez. Sin embargo, a diferencia de ésta, González Ledesma opta en Peores maneras de morir por una narrativa más dura y directa, que se combina a la perfección con la propia esencia de la trama. 

¿Qué no nos ha gustado?
- Permaneciendo en las sombras: algunos de los personajes de Peores maneras de morir no están muy bien concretados desde el punto de vista narrativo. Esto es especialmente claro en el caso de los “villanos” de la historia, que quedan reducidos a figuras de acompañamiento, sin demasiada profundidad y, desde luego, carentes por completo de la presencia de los “buenos” de la trama.

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