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Reseña: Los hermanos Westfield 3. Mi hombre lobo de Lydia Dare

Luego de un intento fallido de escaparse juntos años atrás, Prisca Hawthorne ha tratado de mantener a distancia a lord William Westfield de todas las formas posibles. Pero a pesar de que ni siquiera tolera estar en la misma estancia que él, el dolor que esto le provoca es minúsculo comparado con el que siente cada vez que se separan. Por su parte, lord William se refugia en la bebida, el juego y las damas para olvidar a Prisca. Sin embargo, cuando se entera de que otro hombre lobo quiere hacerla suya, no se detendrá ante nada para recuperar a la mujer que nunca debió dejar escapar.

¿Qué nos ha gustado?
- Comprendiendo mejor el pasado: la trama de Mi hombre lobo sirve, sobre todo, para entender mejor la historia personal de Will y Prisca, que ya empezó en Oscuro y feroz. Los errores del pasado quedan más claros en esta obra que en la precedente de tal forma que el lector entenderá mejor muchas de las reacciones y comportamientos de ambos protagonistas.
- Jugando al gato y al ratón: la relación de amor-odio de Will y Prisca supone un interesante aliciente a la historia de la saga. Los intentos de la protagonista por menospreciar a Will y las tentativas de éste por seducirla, dejarán al lector más de un diálogo divertido a través del cual disfrutaremos al máximo de la persecución amorosa entre ambos, incrementando, al mismo tiempo, la tensión y los momentos románticos.
- Una combinación acertada: como ya vimos en El encanto de un lobo, Mi hombre lobo mantiene la misma mezcla de romance histórico, fantasía sobrenatural e intriga que sus predecesoras, con el mismo nivel de tensión que estas. Así, para aquellos lectores que ya disfrutaron con las obras anteriores o que, simplemente, busquen un libro romántico que ofrezca algo más, Mi hombre lobo es una buena opción.

¿Qué no nos ha gustado?
- Evolucionando a peor: en el anterior libro de la saga, Oscuro y feroz, Prisca era uno de los personajes más carismáticos de la novela, madura y decidida, profunda desde el punto de vista literario y bastante atractiva. Sin embargo, en Mi hombre lobo, su personalidad ha experimentado un cambio radical hasta convertirse en una figura inmadura, infantil e inconsistente que poco o nada tiene que ver con la Prisca original.
- Perdiendo fuerza emocional: en el apartado romántico, Mi hombre lobo deja bastante que desear. La relación entre Will y Prisca se convierte en un romance ideal que tiene más de cliché insulso que de relación real. Ni siquiera resultan creíbles los intentos de la autora por aportar algo de chispa a la pareja a través de las escenas sexuales, que no pasan de meros encuentros sin pasión.

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