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Reseña: Los años perdidos de Mary Higgins Clark

Tras toda una vida dedicada a los estudios bíblicos, Jonathan Lyons cree haber encontrado el más buscado y valioso de los pergaminos, una carta posiblemente escrita por Jesucristo y que desapareció de la Biblioteca Vaticana alrededor del año 1500. Poco después del hallazgo, Jonathan es encontrado muerto de un disparo en su estudio y a su mujer Kathleen, enferma de Alzheimer, escondida en un armario, desorientada y con el arma del crimen en la mano. ¿Mató Kathleen a su marido en un ataque de celos tal y como sospecha la policía? ¿O quizá la muerte de Jonathan esté ligada al pergamino desaparecido de nuevo? Con su madre imputada por el asesinato y ni rastro del manuscrito, Mariah Lyons luchará por descubrir qué se oculta detrás de la muerte de su padre.

¿Qué nos ha gustado?
- Manteniendo la fórmula Clark: Los años perdidos sigue en gran parte el patrón clásico que existe en la mayoría de las novelas de Clark, con un misterio central y una investigación paulatina, todo ello situado en un contexto histórico muy buen trabajado y estudiado. En este sentido, Los años perdidos no ofrece ninguna novedad pero garantiza el éxito de la novela entre los seguidores de la escritora norteamericana.
- Suspense rápido: la mejor ventaja que tiene la trama de Los años perdidos es el dinamismo imperante en el argumento. Los capítulos de corta extensión y la prosa sencilla que caracteriza siempre la narrativa de Mary Higgins Clark hacen que la novela fluya sin baches ni parones, de una forma constante y rápida.

¿Qué no nos ha gustado?
- Secundarios aislados: todos los personajes de Los años perdidos están tan poco desarrollados y trabajados que pasan muy desapercibidos dentro de la vorágine de la trama. Esto es especialmente claro en el caso de los personajes secundarios cuyas personalidades están muy poco definidas y se acaban entremezclando y confundiendo entre sí en un batiburrillo sin orden.
- Sin sobresaliente: aunque había muchas expectativas en torno a este último libro de Clark, lo cierto es que Los años perdidos no es, ni de lejos, la mejor obra de la autora. Desde el punto de vista de la calidad literaria, la novela deja mucho que desear, situándose en un estrato muy alejado de Secuestro en Nueva Cork o de Testigo en la sombra, como tampoco brilla demasiado la profundidad de la trama, previsible en su mayor parte.
- Escenarios diluidos: la contextualización de Los años perdidos está muy poco definida en cuanto a detallismo y caracterización. Clark no explota al máximo todas las posibilidades que podrían ofrecer los escenarios y los utiliza simplemente como un simple trasfondo carente de importancia.

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