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Reseña: La tragedia de Arthur de Arthur Phillips

El siempre original Arthur Phillips, autor que ha estado en el radar de la crítica norteamericana más prestigiosa, se ha superado a sí mismo en este inteligente juego literario, mezcla de narrativa, teatro y autobiografía, con él mismo como socarrón personaje que se infiltra en el mundo de Shakespeare, en la industria editorial y en su propia familia, provocando un divertido efecto. Arthur Phillips y su hermana gemela, Dana, mantienen una relación poco común con su padre, también llamado Arthur Phillips, un falsificador apasionado por distorsionar y envolver de magia lo cotidiano. A punto de morir, Arthur, padre, le entrega a su hijo una obra maestra de Shakespeare que él mismo ha descubierto luego de que permaneciera oculta durante siglos, y lo invita a editarla. Como albacea literario de este patrimonio, Arthur, hijo, se cuestiona a menudo la autenticidad de la obra, al tiempo que pone en tela de juicio, durante el proceso filológico que emprende para comprobarla, la fiabilidad de su tan excéntrica como disfuncional familia. Porque Arthur está plenamente convencido de que esa obra shakespeariana es la mayor estafa llevada a cabo por su padre?

¿Qué no nos ha gustado?
- Un divertida relación padre-hijo: la prosa de Arthur Phillips deja entrever el enorme cuidado que el escritor ha puesto en el lenguaje y en la elección de vocabulario para escribir la obra. Phillips emplea una narrativa delicada, que fluye sin problemas, y con la que consigue no solo hacernos disfrutar de las palabras sino también provocarnos más de una carcajada. Y es que las pinceladas de humor que Phillips introduce en la novela –especialmente cuando aborda la difícil relación de Arthur con su complicado padre– son un añadido perfecto a una prosa, de por sí, excelente.
- Enlazando historias personales: La tragedia de Arthur es una novela que sobresale por la laboriosa construcción argumental que tiene tras de sí. Conforme el lector se va adentrando en la trama percibe a la perfección la forma brillante con la que Phillips entrelaza las diferentes líneas argumentales, solapándolas y sucediéndolas, sin que exista grieta alguna entre ellas, hasta desembocar en un final en el que confluyen todas de una forma magistral, muy bien pensada y coherente.
- Shakespeare in love: La tragedia de Arthur gira casi de forma completa alrededor de la figura del escritor inglés William Shakespeare. Sin embargo, el mayor acierto de Phillips en este sentido es que no construye la obra solo para entendidos sino para un público amplio. De ahí que no sea necesario tener unos grandes conocimientos sobre las piezas de Shakespeare para deleitarnos con la novela.

¿Qué no nos ha gustado?
- Dos partes contrapuestas: la propuesta sobre la que se basa La tragedia de Arthur es muy original, con una curiosa mezcla entre revisionismo literario y novela de descubrimiento personal. No obstante, las dos partes en las que se divide la obra no resultan atractivas por igual. De hecho, la primera de ellas es una introducción lenta y un tanto aburrida que no equipara el nivel de la segunda, más centrada en la representación que dirige Arthur.
- Un protagonista de cartón: a pesar de que Arthur es el eje principal de toda la novela, su personalidad no resulta tan brillante como cabría esperar. Algunas de sus reacciones y, sobre todo, muchos de los acontecimientos que se derivan de sus actos, resultan artificiales y poco coherentes, lo que disminuye a ratos la credibilidad de la trama.

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2 comentarios :

La traductora de la novela es Mª Cristina Martín Sanz

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