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Reseña: La puntuación Lauren McLaughlin

Tu vida puede ser un sueño o una pesadilla. Las notas marcan la diferencia. ¿Cuál es la tuya? Las cámaras de seguridad graban todos tus movimientos. Lo que dices. Te leen los labios. Tu expresión facial. Y en base a ello, te puntúan. Y según tu puntuación, tu vida será un sueño o… una pesadilla. Imani LeMonde lo sabe, pero lo arriesga todo al relacionarse en secreto con Diego Landis, un miembro de… los no puntuados.

¿Qué nos ha gustado?
- Recapacitando: La puntuación parte de una premisa original –con ciertas reminiscencias a 1984 de George Orwell pero en versión adolescente–, que se entremezcla con un trasfondo de crítica social cuya combinación final dará mucho que pensar al lector. Los criterios sobre los que se basan las puntuaciones con las que son clasificados los jóvenes son un interesante punto de partida para reflexionar sobre los problemas de hoy y también sobre los problemas del mañana de una forma profunda y, al mismo tiempo, entretenida.
- Una pareja con chispa: el tándem formado por Diego e Imani es el principal baluarte de La puntuación. Ambos personajes se complementan entre sí a la perfección, sin perder el realismo del romance que surge entre ellos ni la química que se crea entre ambos desde el principio. Una pareja sólida y bien construida.

¿Qué no nos ha gustado?
- Dejando hilos sin coser: aunque las puntuaciones sobre las que giran todas las vidas de los adolescentes son el núcleo y centro de toda la trama, Lauren McLaughlin deja en el aire algunos detalles relacionados con este sistema que no terminan de quedar claros, ni siquiera al final de la obra. El proceso exacto a través del cual se establecen las puntuaciones es una de estas lagunas que McLaughlin no consigue desvelar con la trama.
- Terminando a la carrera: la conclusión de La puntuación es lo peor que tiene la novela. McLaughlin no desarrolla el final de forma efectiva, dando la impresión de que la trama queda imprecisa, sin un clímax apoteósico que cierre toda la historia a lo grande, que es lo que se merecía La puntuación.
- Un panfleto filosófico: en algunos capítulos de la novela, da la impresión de que McLaughlin introduce demasiada reflexión moralista en los diálogos entre Diego e Imani. Sus continuos debates sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo correcto y lo incorrecto, acaban por aburrir a cualquiera.

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