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Reseña: La luz del día de Eric Ambler

El mayor error de Arthur Simpson no fue meter la mano en la cartera equivocada, sino meterse a ladrón sin haber valorado antes su extrema torpeza. Fue seguramente esta torpeza la que hizo que, cuando intentaba robarle la cartera a un turista del aeropuerto, este lo descubriera. Lejos de alarmarse y alertar a la policía, la «víctima» de Simpson, un tal Harper, le propone un peligroso trato: no lo denunciará si se aviene a introducir en Turquía un coche repleto de armas.

¿Qué nos ha gustado?
- Una mirada a la Europa de los años 60: La luz del día es una mezcla entre thriller de espías, crítica social y relato de viajes, todo ello mezclado y combinado con acierto por Eric Ambler. El propio argumento cambia y se transforma según avanza la historia mostrando al lector un poco de cada uno de estos tres géneros pero sin perder nunca la coherencia interna y la linealidad estructural.
- Mejorando la construcción de personajes: después de Peligro extremo, Ambler decepcionó bastante por la poca consistencia que tenían sus figuras narrativas. Con La luz del día, sin embargo, el autor ha mejorado bastante en cuanto a profundidad psicológica de sus personajes, dejándonos un elenco más complejo del que existía en sus anteriores novelas y más carismático.
- De viaje por Grecia y Turquía: uno de los más destacados aciertos de Ambler en La luz del día es la construcción que hace el autor de los escenarios. El periplo del protagonista por los lugares más recónditos de Grecia y Turquía nos deja unos entornos cargados de fuerza y colorido a los que nos sentiremos transportados e inmersos de lleno.
- Ambler es siempre Ambler: con respecto a la prosa de Ambler en La luz del día poco se puede decir que no se dijera ya con sus anteriores obras, La máscara de Dimitrios y Motivo de alarma. El estilo del autor mantiene su naturalidad de siempre –algo que se percibe sobre todo en los diálogos– y su humor característico, sin perder esa capacidad inigualable del escritor para recrear atmósferas y ambientes.

¿Qué no nos ha gustado?
- Paciencia…: el peor defecto que tiene La luz del día es su lentitud. La trama se desarrolla con pies de plomo, resultando bastante difícil de sobrellevar, sobre todo, en su primer tercio. Sí es cierto que a partir de la mitad, Ambler imprime algo de dinamismo al argumento pero lo complicado es llegar a ese punto y no desesperar antes en el intento.

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