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Reseña: El pulgar del violinista de Sam Kean

Paganini fue un violinista con un don tan grande que toda su vida tuvo que despejar los rumores de que había vendido su alma al diablo. Sin embargo, lo cierto es que su maestría tenía mucho que ver con su ADN, pues padecía un trastorno genético que lo había dotado de unos dedos monstruosamente flexibles, el conocido como pulgar del violinista. ¿Estuvo la raza humana a punto de extinguirse? ¿Puede la genética explicar el amor incondicional de una mujer por su gato? ¿Qué culpa tiene el ADN de que nazcan niños sin huellas dactilares o de que Kennedy tuviera un cutis bronceado? ¿Están los genes tras el talento de Einstein? Éstas y otras cuestiones encontrarán su respuesta en el libro de Sam Kean y nos permitirán adelantarnos al descubrimiento de extraordinarios secretos que nuestro código genético lleva ocultando toda la vida. Y es que desvelarlo nunca fue fácil. Desde su origen, la disciplina de la genética ha tenido que lidiar con disputas múltiples, puñaladas por la espalda y teorías controvertidas. No obstante, por fin los científicos se encuentran a las puertas de desentrañar qué esconde nuestro ADN, desde el origen de nuestros antepasados hasta la clonación. El pulgar del violinista da luz a estos misterios, y explica cómo el ADN condicionará el futuro de la humanidad.

¿Qué nos ha gustado?
- Una mezcla particular: El pulgar del violinista es una novela que no puede encajarse en un género de forma clara. La importancia que se le concede al ADN y a la genética dentro de la historia la acerca, a ratos, a la novela científica, aunque las referencias al pasado, que son una constante en la obra, también la aproximan al género histórico, creando de esta forma un entramado muy particular que mezcla el futuro de la ciencia y el pasado de la historia.
- Investigación a fondo: lo que más sorprende de El pulgar del violinista es lo bien trabajado que está el trasfondo informativo de la novela. Se nota que San Kean ha hecho una labor excepcional de documentación para elaborar esta obra y que se ha dejado llevar en todo el momento por el rigor más que por las suposiciones para escribir El pulgar del violinista. Un buen ejemplo de que la ciencia y la literatura pueden andar de la mano, de vez en cuando.
- Estructurando la trama: Kean divide el argumento de El pulgar del violinista en cuatro partes muy bien diferenciadas a través de las cuales el autor nos irá adentrando en distintos aspectos relacionados, todos ellos, con el ADN y su implicación biológica. De esta forma, el lector conocerá los secretos de los genomas de forma progresiva, evitando, en el intento, una excesiva sobresaturación informativa.

¿Qué nos ha gustado?
- Mente privilegiada: para adentrarse en El pulgar del violinista, es necesario que el lector tenga una gran capacidad indagadora o bien unos conocimientos previos de biología para entender todo el trasfondo que lleva tras de sí la historia. Y es que, aunque Kean se esfuerza por hacer comprensible muchos de los aspectos de la novela, los detalles científicos implicados en la trama pueden resultar complejos en muchas ocasiones y exigirán una voluntad extra para asimilar todo este material de forma conveniente.
- Excesivas descripciones técnicas: Kean intenta en todo momento mantener la sencillez y la concisión en su estilo con el fin de facilitar la lectura de su obra. Sin embargo, el autor no siempre lo consigue. Las descripciones de aspectos científicos concretos resultan la mayoría de las veces complejas y, sobre todo, muy densas para mantener el interés de los lectores menos inclinados a las ciencias.

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