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Reseña: El laberinto de Osiris Paul Sussman

La investigación del brutal asesinato de una periodista en la catedral armenia de Jerusalén produce tal embrollo de pistas que el detective Ben-Roi decide acudir a su viejo amigo Yusuf de la policía israelí. Sus esfuerzos unidos les llevarán a escrutar las actividades de un grupo de terroristas cibernéticos y de una red de tráfico de mujeres, así como la reconstrucción de El Valle de los Reyes en Luxor, hasta llegar finalmente al mítico Laberinto de Osiris.

¿Qué nos ha gustado?
- Labrando los pasos en el terreno del thriller: como viene siendo habitual en los últimos años, Paul Sussman nos deleita en El laberinto de Osiris con otro de sus brillantes thrillers políticos, esta vez, con una mayor carga religiosa y social de la que ya vimos en El oasis secreto. El autor sabe conjugar a la perfección el misterio propio del género con cuestiones sociales de gran calado que aportarán a la obra una importante referencialidad de actualidad.
- Viva Jerusalén: lo que más destaca en El laberinto de Osiris es la impresionante caracterización que Sussman hace del escenario, en este caso, una imponente ciudad Santa en la que el lector se sentirá inmerso desde el principio. Captaremos la atmósfera y la esencia multicultural de la ciudad, el ajetreo de sus calles y los olores que pueblan el entorno. Todo descrito con bastante habilidad por parte de Sussman.
- Trabajando juntos: El laberinto de Osiris cuenta con dos protagonistas que colaboran de forma constante, aunque se ubiquen en dos ámbitos geográficos diferentes, y avanzan de forma conjunta a lo largo de toda la obra. Esta dualidad ofrece una perspectiva más enriquecedora de la trama y aporta una visión más completa de la trama y los acontecimientos principales.
- Bien por ti: desde El enigma de Cambisses, Sussman siempre se ha caracterizado por un estilo muy propio, en el que apuesta por la sencillez en vez de por los retorcimientos literarios. Con El laberinto de Osiris, el autor mantiene la misma prosa a la que ya nos tiene acostumbrados lo que garantiza una lectura rápida y sencilla, sin grandes complicaciones para el lector.

¿Qué no nos ha gustado?
- Engañando: El laberinto de Osiris es una novela que no es lo que aparenta. El diseño de la portada, con un símbolo egipcio de la época faraónica, unido al elocuente título puede inducir a error a muchos lectores que crean ver en la última obra de Sussman una novela histórica ambientada en el antiguo Egipto. Pero El laberinto de Osiris no tiene nada que ver con esta época sino que más bien sigue la ambientación contemporánea, manteniendo una trama que se acerca más al género social y personal que al histórico.

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