miércoles

Reseña: El abrazo de la tigresa de Ian Hamilton

Los frascos pequeños esconden los mejores perfumes, pero también los peores venenos. Ava Lee, nacida en Hong Kong y criada en Canadá, mide 1'60 y pesa 52 kilos, pero es experta en una letal variedad de kung fu y no dudará en emplearla para llevar a buen puerto los trabajos como forense contable que le encarga su 'tío', el anciano Sr. Chow. Cinco millones de dólares han desaparecido y Ava seguirá su rastro desde Hong Kong hasta las Islas Vírgenes, pasando por Bangkok y la Guayana, donde la espera un formidable rival: el corrupto Capitán Robbins.

¿Qué nos ha gustado?
- Una mejora paulatina: la primera parte de El abrazo de la tigresa es demasiado lenta, con la trama totalmente centrada en la vida de Ava mientras viaja por Seattle, Hong-Kong, Tailandia y Guyana en busca del dinero perdido. Sin embargo, este ritmo tan pausado cambia de forma radical a partir de la segunda parte en la que la vida ordinaria de la protagonista dará paso a una sucesión de escenas de acción y suspense repentino que hará que el lector olvide sin problemas la lentitud inicial.
- La corrupción al descubierto: en El abrazo de la tigresa, Ian Hamilton hace un verdadero retrato, realista y, a veces, demasiado brutal, de la corrupción política y los chantajes económicos. La trama posee suficiente detallismo como para que lector se sienta inmerso en todo este mundo de dinero negro y tráfico de influencias sin que con ello se sacrifique a cambio la línea argumental central del argumento.
- Una líder indiscutible: el centro y núcleo absoluto de El abrazo de la tigresa es su protagonista, la detective Ava Lee. Hamilton hace un buen trabajo caracterizando a esta protagonista, mitad James Bond femenina, mitad Hitman camuflada, que con su sangre fía y su educación impecable no tarda en superar al resto de los personajes y cautivar al lector.
- No dejes de reír mientras hablamos: Hamilton adereza su prosa de vez en cuando con un humor irónico y descarnado que nos dejará algún que otro momento divertido. Los diálogos son, sin duda, la joya del humor del autor, donde el lector realmente aprecia los giros cargados de sarcasmo y los dobles sentidos que el autor introduce siempre que puede.

¿Qué no nos ha gustado?
- Super Ava: a veces la superioridad con la que Hamilton dota a la protagonista resulta demasiado surrealista. Ava arranca todo amago de suspense a la novela puesto que el peligro, la tensión y las peleas a vida o muerte terminan eclipsadas por su imposible y perfecta inteligencia y, por supuesto, por sus habilidades físicas casi sobrenaturales que reducen incluso a los temibles villanos a simples marionetas vapuleados por una protagonista que tiene más de superheroína que de detective corriente.

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