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Reseña: Culpable de Lisa Ballantyne

Cuando los límites de la culpa se difuminan, hay veces que la justicia no existe Daniel es un joven abogado experto en delincuencia juvenil que se enfrenta a un reto difícil: la defensa de Sebastian, un pequeño de once años acusado de asesinar a otro niño. Un grave conflicto moral comienza a desarrollarse en la conciencia de Daniel, que se reconoce de alguna manera en su cliente, ya que su infancia, semejante a la de Sebastian, fue especialmente dura. En su caso, la figura de Minnie, su madre de acogida, fue una tabla de salvación en medio de la vorágine familiar y social en la que parecía estar condenado a naufragar. Mediante una retrospección a su infancia, paralela al juicio de Sebastian, Daniel recapacita sobre las circunstancias que lo han hecho llegar a ser lo que es en la actualidad y sobre sus dudas acerca de la culpabilidad o inocencia del niño. Lisa Ballantyne consigue en este magnífico relato desdibujar los límites de lo que es o no justo y poner en duda el hecho de si el contexto social puede condicionar hasta el extremo a las personas. Trepidante, reflexiva y nada condescendiente, esta primera novela demuestra un talento y una originalidad que deja con la boca abierta.

¿Qué nos ha gustado?
- Entrelazando la infancia y la madurez: Lisa Ballantyne organiza la trama mediante una superposición de acontecimientos extraídos de la infancia de Daniel y de su presente. Esta técnica funciona realmente bien a lo largo de la obra y el lector conocerá de forma simultánea el presente y el pasado, sin perder el hilo de la historia completa en ningún momento.
- Presenciando un juicio: Ballantyne sigue de cerca los pasos de John Grisham y reconstruye de forma magistral el ambiente de los juicios y los careos entre abogados. La mayor parte de la novela gira alrededor de estas escenas que la autora maneja con mano firme para mantener nuestro interés y vertebrar a través de ellas toda la trama.

¿Qué no nos ha gustado?
- Es el momento de adelgazar: aunque Ballantyne hace una labor excepcional al recrear todo el complejo mundo interior del protagonista, llega un momento en el que las constantes elucubraciones de Daniel acaban aburriendo y alargando de forma innecesaria una novela que hubiera ganado fuerza con 100 páginas menos.
- Diálogos inconsistentes: la prosa de Ballantyne es adecuada, no demasiado elegante ni tampoco evocadora pero, al menos, consigue llevar la trama a buen puerto. No obstante, la autora demuestra un gran bache estilístico en los diálogos. No sólo no logra construir conversaciones naturales sino que todos sus diálogos parecen artificiales y muy forzados.
- Físico perfecto, personalidad nula: Ballantyne destaca especialmente por las minuciosas descripciones físicas que hace de los personajes; sin embargo, la profundidad psicológica no está tan bien trabajada. El lector puede ver a las figuras que forman parte de Culpable como si estuvieran junto a él pero nunca llega a profundizar realmente en sus almas. Esto se debe a que Ballantyne no se explaya tanto en el interior de los personajes como en su exterior por lo que el calado de las figuras queda bastante inconsistente.

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