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Reseña: Ayer, hoy y siempre de Deborah Copaken Kogan

Hay un hilo colorado, rebelde, lleno de nudos, que recorre la vida de las mujeres a lo largo del siglo XX hasta llegar a nuestros días. Empezamos a deshacer el ovillo con Un árbol crece en Brooklyn, quecontaba la historia de una chica abriéndose paso en Nueva York en 1912; luego llegó Lo mejor de la vida describiendo los despachos de Manhattan en los años cincuenta, y le siguió Solo para mujeres, lanovela que describía las dudas de las mujeres cuando el feminismo empezaba a dar sus primeros pasos. Ahora el hilo llega hasta nuestros días, enredándose en las vidas de cuatro estudiantes en los ochenta y noventa, una época en que no existía Facebook pero todos los alumnos tenían a disposición un cuaderno de tapas rojas donde apuntaban y compartían sus andanzas una vez dejada la universidad. Clover, Addison, Jane y Mia fueron rellenando las hojas, pero una cosa es escribir y otra muy distinta es encontrarse hoy de nuevo cara a cara, cuando ya han pasado veinte años, y confrontar los sueños de entonces y las mentiras bien dichas con la realidad: eso se proponen las cuatro amigas a lo largo de un fin de semana intenso, doloroso a veces, y cargado de emociones. ¿Es posible que un par de días bien aprovechados cambien nuestro mundo y nos den una nueva versión de la vida? Pasen y lean: Ayer, hoy y siempre tiene la respuesta.

¿Qué no nos ha gustado?
- Una visión critica de las nuevas generaciones: Ayer, hoy y siempre es un muy buen comentario social sobre la generación X. La obra no cuenta tanto con una trama personal o sentimental sino que es en realidad una crítica encubierta muy bien llevada en la que se abordan cuestiones políticas y culturales a modo de retrato social.
- Cuatro para uno: el argumento de Ayer, hoy y siempre se centra en las vidas de sus cuatro protagonistas. Deborah Copaken Kogan entrelaza los sinsabores y aciertos de Clover, Addison, Jane y Mia con la misma intensidad, de tal forma que la novela acaba siendo un mosaico cuatripartito en el que el lector verá reflejado caminos muy diferentes que parten de un mismo punto de origen: la universidad de Harvard.
- Emociones atadas: Ayer, hoy y siempre sabe conjuntar todos los sentimientos, resentimientos, tensiones y recuerdos de sus cuatro protagonistas de forma muy adecuada. El pasado de todas ellas en Harvard resurge tras años separadas, poniendo de relieve su influencia mutua y la importancia del pasado en el presente de sus vidas.
- Riéndonos del pasado: algunos de los acontecimientos que plagan la trama de Ayer, hoy y siempre son verdaderas explosiones de humor. El lector disfrutará con las situaciones divertidas en las que se ven inmersas las protagonistas, como esa escena mítica en la que las cuatro jóvenes quedan a cargo de unos niños y todos sus planes cambian de la forma más inesperada, con un toque humorístico nada desdeñable.

¿Qué no nos ha gustado?
- Confundiendo con la prosa: el estilo literario de Kogan es pura confusión. Parece como si la autora no supiera cómo suministrar dentro de la estructura de la novela las eternas descripciones que lastran la trama ni tampoco cuándo detener las largas, larguísimas, frases que empañan su narrativa.

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1 comentarios :

El libro en un principio parecía interesante, pero aparecen muchos personajes, nombres, historias que uno acaba perdiendo el hilo, por lo que no me gustó, y no lo acabé de leer. No tiene estructura, las 'historias' son excesivamente fantasiosas, que acaban por aburrir y ya no sabes por dónde iba el libro.

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