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Reseña: Americana de Don Delillo

David Bell, un joven ejecutivo de una cadena de televisión, propone a sus superiores realizar un documental sobre los indios navajos; pero el proyecto se convierte enseguida en un pretexto para abandonar el asfixiante mundo de la oficina, sus reuniones laborales, a sus compañeros y a sus antiguas amantes. David inicia un viaje que pierde su finalidad para transformarse en una búsqueda interior que le permita encontrarse a sí mismo: buceará a través de sus recuerdos íntimos y familiares y, paralelamente, en los signos culturales e históricos de la América del último medio siglo. Por las páginas de la novela desfi lan la guerra del Vietnam, los moteles sórdidos, la inmutable vida rural, los pioneros empresariales, la publicidad desaforada, los universitarios complacientes, los predicadores radiofónicos…

¿Qué nos ha gustado?
- Personajes mejorados: como ya vimos en Americana, Don Delillo es un autor que concede mucha importancia en sus novelas al desarrollo psicológico y moral que envuelve la trama, sacrificando, en algunos casos, la efectividad de sus personajes. Sin embargo, en Americana, el autor consigue conjugar muy bien el trasfondo de la obra con unas figuras narrativas muy bien perfiladas y construidas que demuestran que Delillo también sabe construir personajes tan profundos como sus tramas.
- Envejeciendo con honor: Americana es una de las novelas más veteranas de toda la bibliografía de Delillo, con más de treinta años a sus espaldas. Pero, a pesar del tiempo transcurrido desde su escritora, la novela conserva una actualidad sorprendente. La imagen que el autor nos ofrece sobre la obsesión de las sociedades actuales por la imagen y el culto al cuerpo resulta absolutamente contemporánea, adaptada a los tiempos modernos como si la obra hubiera sido escrita ayer mismo.
- Los EE.UU. de finales de los noventa: toda la trama de Americana se desarrolla en los últimos compases del siglo XX, sobre todo, a finales de la década de los noventa. Delillo utiliza este contexto –perfectamente caracterizado y perfilado, por otro lado– para mostrar al lector no solo las sombras y las luces de estos años decisivos en la sociedad americana sino también las consecuencias futuros de los acontecimientos de entonces.
- La polítca predominante: con Americana, Delillo sigue la línea de autores precedentes como Joseph Heller o Gore Vidal y construye una novela que esconde, en realidad, un alegato político y una crítica ácida contra el gobierno de los EE.UU. La trama literaria es solo una máscara de importancia menor que se ve fácilmente sobrepasada por la presencia de las ideas políticas del autor.

¿Qué no nos ha gustado?
- Otra vez en Cosmópolis: curiosamente, aunque son más de diez años los que separan Americana de Cosmópolis, ambas novelas presentan prácticamente los mismos fallos y limitaciones. Las largas descripciones que parecen interminables y la lentitud que ancla todo el argumento son las dos críticas más claras que puedan achacarse tanto a Cosmópolis como a su predecesora Americana.

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