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Reseña: Un final perfecto de John Katzenbach

Apenas unos kilómetros de distancia separan a tres mujeres que no se conocen entre sí. La Pelirroja Uno es una doctora soltera de cerca de cincuenta años; la Pelirroja Dos una profesora de escuela en la treintena y la Pelirroja Tres una estudiante de diecisiete años. Las tres son vulnerables. Las tres son el objetivo de un psicópata obsesionado por demostrar al mundo quién es él en realidad. Ahora que se acerca al final de su vida, necesita llevar a cabo su obra de arte final. Crímenes que serán estudiados en las universidades, de los que se hablará durante décadas. Crímenes perfectos. El asesino les dice a las tres mujeres que va a matarlas. No saben cuándo ni cómo ni dónde. Sólo saben que él está ahí fuera, cada vez más cerca. Que lo sabe todo sobre ellas. Que las ha seguido durante meses. Y que ahora va a comenzar un terrible acoso psicológico que las empujará paso a paso hacia la muerte. Como si nadaran entre tiburones, no saben si el peligro está delante o detrás de ellas, si está cerca, si está lejos, si deben seguir nadando o si es mejor quedarse quietas, si deben unirse o actuar por separado... Sólo tienen dos salidas: esconderse y esperar, o luchar e intentar ser más listas que su depredador. ¿Conseguirán las tres mujeres cambiar el final del cuento, o serán devoradas por su peor pesadilla?
 
¿Qué no nos ha gustado?
- Un best-seller con calidad: en Un final perfecto, John Katzenbach hace un magnífico alarde de oficio literario, demostrando que aunque sea uno de los autores de best-sellers más conocido –sobre todo tras su impresionante El psicoanalista–, éxito de ventas y calidad literaria no están reñidas. El autor norteamericano sabe perfectamente cómo mantener en vilo al lector a lo largo de las páginas de la novela, asegurando una tensión constante y una espiral de emociones que no nos dejará escapar una vez que empecemos la lectura.
- Revisando un clásico: Katzenbach continúa en Un final perfecto la reciente moda de recuperar y adaptar a los nuevos tiempos los cuentos más tradicionales. Y es que, en esencia, la trama de Un final perfecto es, ni más ni menos, que una versión más psicológica e interiorista, adulta y modernizada, del clásico cuento de los hermanos Grimm, Caperucita roja, que conserva lo mejor de la historia original pero con unos componentes más actuales.
- En las mentes de culpables y víctimas: Katzenbach maneja con soltura los puntos de vista múltiples en Un final perfecto de tal forma que el lector se adentra con la misma facilidad en el terror de las víctimas y en la locura asesina de su perseguidor, sin que nos sintamos vapuleados en ningún momento por este continuo cambio de punto de vista.
- Elenco de diez: Pocos reproches pueden hacerse a los personajes de Un final perfecto. Están perfectamente perfilados dentro de la novela y se aprecia con claridad que su lugar en la obra ha sido escogido con minuciosidad. Nadie desentona por su inconsistencia y todos conforman un conjunto inseparable y carismático.

¿Qué no nos ha gustado?
- Descripciones pobres: la prosa de Katzenbach en Un final perfecto es, eminentemente, para el entretenimiento. Nada de giros complejos ni grandes explosiones metafóricas. Sin embargo, sí se echa en falta una mayor profundidad en las descripciones, que pasan muy desapercibidas y que no consiguen aportar una contextualización efectiva a la trama.

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