miércoles

Reseña: Trono de cristal de Sarah J. Maas

En las tenebrosas minas de sal de Endovier, una muchacha de dieciocho años cumple cadena perpetua. Es una asesina profesional, la mejor en lo suyo, pero ha cometido un error fatal. La han capturado. El joven capitán Westfall le ofrece un trato: la libertad a cambio de un enorme sacrificio. Celaena debe representar al príncipe en un torneo a muerte, en el que deberá luchar con los asesinos y ladrones más peligrosos del reino. Viva o muerta, Celaena será libre. Tanto si gana como si pierde, está a punto de descubrir su verdadero destino. Pero, ¿qué pasará entretanto con su corazón de asesina?

¿Qué nos ha gustado?
- Las chicas también son guerreras: la protagonista de Trono de cristal, Celaena, es una figura muy atractiva que acaba convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales del libro. Al principio, resulta demasiado arrogante y egoísta y su forma de actuar no termina de encajar en la trama. Pero conforme la historia va evolucionando, Sarah J. Maas nos muestra la verdadera esencia de este personaje, complejo y muy bien construido.
- Un triángulo sólido: aunque el triángulo amoroso que se crea en torno a Celaena no es, ni mucho menos, el centro de la trama, conviene destacar lo bien pensado que está por parte de la autora. A diferencia de otras novelas juveniles, Maas no cae en el clásico de error de basar toda la tensión amorosa en una competición infantil entre personajes sino que procura en todo momento que todo tenga un cierto realismo adolescente.
- Presenciando las pruebas: el inicio de Trono de cristal no puede calificarse, precisamente, como dinámico. Maas satura al lector con una gran cantidad de información que sirve muy bien para contextualizar pero que, al mismo tiempo, ralentiza la trama de forma considerable. No es hasta que Celaena se ve inmersa en las pruebas que la enfrentarán a sus rivales cuando presenciamos de verdad unas dosis considerables de acción y de aventuras que suplen con creces la lentitud inicial.
- Solapando capas: la trama de Trono de cristal destaca por su complejidad y su brillante construcción. Maas consigue crear un argumento tridimensional en el que se cruzan y mezclan distintas historias hasta conformar una línea argumental muy rica y variada en la que no faltará de nada: ni amor, ni misterio, ni, mucho menos, acción.

¿Qué no nos ha gustado?
- Imposible de recordar: la larga cantidad de países y personajes que abundan en Trono de cristal hace que, a veces, resulte muy complicado mantener el hilo de los acontecimientos. El lector acaba perdido entre tanto dato y tanto nombre y tendrá que hacer un pequeño esfuerzo por recordar todo el bagaje que rodea la trama de Trono de cristal.

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