lunes

Reseña: Soborno en Shanghai de Ridley Pearson

Con el incentivo apropiado pueden hacerse miles de millones de dólares en Shanghái, donde el capitalismo forcejea con el comunismo. De eso nos habla Pearson en Soborno en Shanghái. Por supuesto, por «incentivos» se entiende sobornos. Y eso a su vez implica más trabajo para Rutherford Risk, una empresa especializada en seguridad corporativa. Ahora Rutherford Risk solo cuenta con tres días para liberar a Lu Hao y a Clete Danner, un americano que vigilaba a Lu por cuenta de Rutherford. La cantidad del rescate es insignificante, pero hay mucho en juego. Lu era el encargado de entregar los sobornos que pagaba el Grupo Berthold, una empresa americana que está construyendo en Shanghái la torre Xuan, el edificio más alto del mundo. Los sospechosos son muchos, sobre todo teniendo en cuenta que existen empresarios como Yang Cheng, resentidos por el éxito de la compañía americana. Puesto que la investigación privada está prohibida en China, Rutherford Risk contrata a John Knox y a Grace Chu, una china con educación estadounidense, veterana del departamento de inteligencia militar.
 
¿Qué nos ha gustado?
- La belleza de China: Soborno en Shanghai cuenta con unos escenarios exóticos muy bien descritos y contextualizados, en los que Ridley Pearson sabe sintetizar a la perfección la majestuosidad de los entornos tradicionales de China con los ambientes más modernos del gigante asiático. Un contraste entre pasado y presente que conforma un trasfondo ambiental único y un elemento esencial dentro de la novela.
- Atando los cabos sueltos: aunque Pearson inserta un gran número de misterios y suspenses velados en Soborno en Shanghai, el autor consigue cerrar todas las incógnitas de forma muy convincente en la conclusión final, dejando, sin embargo, parte de la trama abierta para poder continuar la historia de Grace Chu y Rutherford Risk con alguna secuela.
- Uniendo una capa tras otra: la trama de Soborno en Shanghai está conformada a base de capas superpuestas, enhebradas entre sí de forma uniforme, de tal manera que con cada misterio que se va desvelando, otro queda al descubierto. Pearson hace un magnífico trabajo uniendo todo como un enorme puzzle y conservando, al mismo tiempo, el interés y la intriga del lector.

¿Qué no nos ha gustado?
- Nos volvemos espías: como cabía esperar de Pearson, las escenas de acción de la obra también están muy bien trabajadas, descritas con dinamismo y efectividad. Aún así, Soborno en Shanghai es una obra que se acerca más a las novelas de espionaje clásico, marcada más bien por un ritmo pausado y metódico, sin grandes saltos imprevistos, y que diferencia este último trabajo de los thrillers vertiginosos a los que nos tiene acostumbrados el autor norteamericano. Por ello, para los más acérrimos de Pearson, puede que Soborno en Shanghai no cumpla con todas las expectativas creadas.
- Liderando solo a dos bandas: el alma esencial de Soborno en Shanghai son sus protagonistas, Grace Chu y Rutherford Risk, que trabajan conjuntamente, evolucionando y creciendo juntos, y representando en sí mismos todo el contraste entre Oriente y Occidente. Pero, dejando a un lado a estas dos figuras, el resto de personajes no está tan bien perfilado como los protagonistas y acaban reducidos a meras comparsas sin gran relevancia dentro de la obra.

Artículos relacionados   
El amuleto de Medusa de Robert Masello   
Salvajes de Don Winslow   
El índice del miedo de Robert Harris   
Solo para tus ojos de Tim Kring y Dale Peck

0 comentarios :

Publicar un comentario